Los estadios del modelo K

01/02/2012

Argentina enfrentó entre 1999 y 2001 una serie de shocks externos que deprimieron la demanda agregada. Como no se podía hacer política monetaria expansiva debido a la convertibilidad, y la política fiscal no había generado un colchón anticíclico para capear la tormenta perfecta, la única salida era ganar competitividad via deflación, lo que hoy se espera de los periféricos en Europa. 

Por presiones políticas facilitadas por la(s) corrida(s) bancaria(s) de 2001 hubo un golpe civil incentivado por maniobras “destituyentes” de un sector del peronismo. El final de esta historia conocida fue la salida de la convertibilidad hace diez años bajo la presidencia de Duhalde. Allí comienza el primer modelo K (verdaderamente un modelo D). 

Este primer estadio de la era K se caracteriza por la licuación de pasivos públicos y privados, el tipo de cambio alto, la violación de contratos con privatizadas que permitió mantener bajas las tarifas energéticas, y el incentivo del consumo interno a través de aumentos salariales por decreto. La primer reacción de la economía fue el colapso de la actividad en 2002 (-11%) previsible al cambiar fuertemente los precios relativos desalentando sectores que eran pilares en la convertibilidad (bancos y privatizadas) y una reasignación de factores a los sectores favorecidos en forma paulatina. Para mediados de 2003 cuando asume Néstor Kirchner la economía estaba en un sendero de crecimiento sólido. 

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El colchón cambiario según Cavallo

24/01/2011

El sábado Domingo Cavallo publicó un post en su blog sobre el atraso cambiario. Para ilustrar su argumento que la industria está tan (des)protegida como durante la convertibilidad, utiliza un gráfico con los costos salariales medidos en moneda extranjera:

Su argumento es que debido a la expectativa de inflación salarial de un 30% y devaluación de un 10%, claramente Cristina terminará su mandato con el modelo kirchnerista knock-out:

Es paradójico, pero la estrategia que prometía un tipo de cambio real alto, está dejando a la industria exportadora mucho más expuesta que en la época de la convertibilidad. Lo único que queda de la estrategia “industrialista” que se pregonó hasta el cansancio y se sigue pregonando, es la fuerte tendencia a la sustitución de importaciones basada no en la eficiencia sino en el proteccionismo. Una tendencia que va a contramano de lo que ocurre en todo el resto de las economías emergentes.

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