Aborto

14/06/2018

La semana pasada The Economist publicó una nota sobre el debate por la despenalización del aborto en Argentina. Dice que el proyecto puede fracasar en el Congreso (aunque acaba de obtener media sanción en Diputados, en el Senado habría mayor oposición), pero en el futuro otro intento tendrá éxito. Debo admitir que no seguí el debate de cerca. Cada vez que leía algo, mayormente comentarios o notas linkeadas en Twitter me deprimía lo burdo de los argumentos. Creo que lo más inteligente de lo poco que leí es una nota de Laura Serra publicada hoy en La Nación. Su título va al punto: “Aborto, nadie pensó en una alternativa que pudiera contener a todos”. Quizás contentar a todos sea imposible, pero no se exploró un compromiso.

Antes de seguir aclaro mi posición. De tener que elegir entre el status quo y la despenalización del aborto me inclino por lo último. Pero siendo un tema de salud pública prefiero un enfoque más abarcativo que combine al aborto con otras políticas, y que lo regule acordemente. Un ejemplo, controversial por cierto, sería que si una adolescente requiere un aborto, el Estado provée el procedimiento y luego le coloca un dispositivo intrauterino (DIU) para reducir el riesgo de futuros embarazos no deseados (véase este post que resume un trabajo científico sobre la efectividad de esta práctica).

Quienes se oponen al aborto dicen que se está matando y que todas las vidas tienen valor. Quienes lo apoyan dicen que un feto, o un cigoto, no es una persona y no tiene los derechos de una. Ambos tienen algo de razón. Los seres humanos tenemos vida, como los animales. Pero trascendemos nuestro sustrato material al ser también personas conscientes de nosotros mismos. Y casi todo cigoto con el paso del tiempo se transforma en una persona. Por eso los argumentos esgrimidos por “personas” como el ministro Lino Barañao en esta nota publicada en La Nación son falaces.

Basado en esta evidencia científica, el Comité de Ética del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva propuso, en oportunidad de la modificación del Código Civil, una redacción del artículo 19 que decía que si bien la vida humana comienza con la concepción, las características propias de una persona se adquieren a lo largo de la gestación. A pesar de que esta modificación no fue aceptada, pone en claro que para los especialistas, durante las primeras etapas de la gestación, un embrión no es equiparable a un ser humano.

Un cigoto es una persona en potencia, basta dejar el paso del tiempo. Un aborto impide ese resultado. Pero pasemos al otro lado de la grieta. Quienes defienden la despenalización del aborto sostienen que las mujeres embarazadas son dueñas de su cuerpo y pueden hacer lo que quieran con él. Este argumento se puede criticar fácilmente. Basta ver que la eutanasia solamente está permitida en pocos países para darnos cuenta que la sociedad nos pone límites a lo que podemos hacer con nuestros cuerpos. Sin embargo, estoy de acuerdo que una mujer debe tener la última palabra sobre qué hacer con su embarazo no deseado.

Esta situación, un embarazo no deseado, plantea un conflicto de intereses. Por un lado está el feto, persona en potencia, a quien el Estado debe defender. Por el otro lado está la mujer, que tiene sus razones para no llevar el embarazo a término, y a quien el Estado también debe defender. En mi opinión, la solución, muy salomónica por cierto, sería despenalizar el aborto utilizando herramientas de política y regulaciones para que el número de abortos en lugar de subir se reduzca.

Una vez que el aborto esté despenalizado, los opositores al mismo debieran volcarse en masa en apoyo de medidas de educación sexual que reduzcan el número de embarazos no deseados. Hasta la Iglesia católica quizás empiece a repartir preservativos a la salida de misa.

Y hablando de la Iglesia quisera notar lo siguiente. Si son tan férreos defensores de la vida desde el momento de la concepción, ¿por qué no hacen nada para reducir el número de abortos espontáneos? Si uno realiza una búsqueda en internet de “research into the prevention of miscarriage” o “investigación para la prevención de abortos espontáneos” no hay ningún resultado donde aparezca la Iglesia, ni siquiera dando su apoyo moral. Para mí es otro ejemplo más de hipocresía eclesiástica (recordar abusos de menores).

Para terminar recuerdo uno de los argumentos pro aborto que más me indignaron. Se puede ver en un hilo de Twitter recogido en este post. Copio el argumento:

Estás en una clínica de fertilidad. La razón no importa. Salta la alarma de incendios. Corres buscando la salida. Vas por un pasillo y oyes a un niño gritando. Abres la puerta y ves a un niño de cinco años llorando y pidiendo ayuda. Está en la esquina de la habitación. En la otra esquina ves un contenedor congelado que pone “1000 embriones humanos viables”. Se llena todo de humo y empiezas a asfixiarte. Sabes que puedes llevarte al niño o al contenedor, pero no ambos antes de asfixiarte y morir, y no salvar a nadie. ¿Salvas A) al niño, o B) a los mil embriones? 

El twittero sigue jactándose que nunca en diez años un opositor al aborto le contestó A o B. Que “todos entendemos que la respuesta correcta es A. Un niño humano vale más que mil embriones…Porque no son lo mismo, ni moralmente, ni éticamente, ni biológicamente”. Y termino de copiarlo. Ahora paso a destruir este argumento. 

Primero, quizás lo más obvio. El twittero empieza diciendo “la razón no importa”. Pero, ¿si lo que sucede es que la Tierra se está destruyendo y la clínica de fertilidad está produciendo embriones para enviar a otro planeta habitable, Marte digamos, la respuesta obvia sería B, no? Alguien dirá que mi argumento es de ciencia ficción, muy tirado por los pelos. Pero lo vi en la película Interestelar. El argumento del twittero también es tirado por los pelos, y no lo vi en ninguna película. Más importante: no es original. Es una paráfrasis del dilema del tranvía de la filósofa Phillipa Foot, que dice sencillamente lo siguiente:

Un tranvía corre fuera de control por una vía. En su camino se hallan cinco personas atadas a la vía por un filósofo malvado. Afortunadamente, es posible accionar un botón que encaminará al tranvía por una vía diferente, por desgracia, hay otra persona atada a ésta. ¿Debería pulsarse el botón?

Tomar una decisión activa para salvar a cinco personas no es éticamente correcto porque implica un daño directamente asociado a la acción. No hay respuesta correcta. Por eso es un dilema. Igual que el argumento del twittero.

Para cerrar con humor una escena del dilema del tranvía de la serie The Good Place, que también nos sirve para recordar que debatir temas como el aborto en abstracto no es lo mismo que vivirlos en concreto. 

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Los idus del gobierno de Macri

19/12/2017

Es hora de hacer un balance del segundo año del gobierno de Macri. Al hacer el análisis del año pasado, dije que Macri iba a terminar su mandato, algo que ningún presidente no peronista lograba desde 1928. En ese momento era escéptico sobre la posibilidad que lograra la reelección en 2019, ya que pensaba que en las elecciones de este año el gobierno iba a tener una cosecha más modesta de votos. Había estimado la performance electoral en base a la situación económica y me sorprendió en nivel de adhesión al gobierno por motivos políticos: el rechazo a Cristina Kirchner sigue siendo muy elevado.

Luego de ganar las elecciones legislativas la mayoría de los analistas políticos dió por descontada la reelección de Macri, en parte apoyándose en la rapidez con la que el gobierno había cerrado una serie de acuerdos con los gobernadores y la CGT. Pero al poco tiempo aparecieron nubes negras moyanistas que empantanaron la reforma laboral. Y en estos últimos días observamos que la oposición le hizo pagar un costo político importante al gobierno para aprobar la rebaja de las jubilaciones, piedra angular del pacto fiscal. Como dije en su momento, nos esperaban 60 días (hasta fin de año) a “observar con detalle”.

Hace pocas horas el Congreso finalmente aprobó el cambio en la fórmula de actualización de las jubilaciones. En estos días de marchas atrás, doble discursos, y traiciones, nos hemos anoticiado que el peronismo, aunque está acéfalo, sigue vivo y culeando. Al respecto vale la pena releer lo que Carlos Pagni escribió en La Nación la semana pasada en la víspera del primer intento de votación en el Congreso.

Todo el trámite legislativo desnuda la naturaleza del enfoque gradualista. Es una opción de política económica. Pero mucho antes que eso, es la imposición de un formato de poder. Si quiere atraer inversiones, Macri debe introducir más competitividad en la economía. Para eso debe bajar costos. En especial, dos: el costo fiscal y el costo laboral. El primero obliga a enfrentar a los gobernadores, ya que los principales impuestos se coparticipan. El segundo exige enfrentar a los gremialistas. Gobernadores y gremialistas son, en su enorme mayoría, peronistas. Y aquí está el inconveniente: los cambios que se pretenden no pueden realizarse sin la colaboración del peronismo, ya que Cambiemos está en minoría en ambas cámaras. Quiere decir que Macri debe aprobar sus reformas con el voto de las víctimas de esas reformas.

Esta ley de hierro está vigente desde hace varios días. La confianza en que el peronismo parlamentario se limitaría a protocolizar los pactos de gobernadores y sindicatos con la Casa Rosada resultó ilusoria. El PJ esperó que la discusión llegara al Parlamento, que es donde Macri más depende de él, para volver a discutir las leyes acordadas.

El gobierno probablemente pueda ser reelecto en dos años, pero no será fácil. Para ello no solamente deberá evitar errores no forzados, sino que tendrá que ser inteligente frente a un rival que evolucionará (leáse ya no valdrá presentarse solamente como anti-K). Para lograrlo al gobierno le convendría tratar de separar la paja del trigo, identificar a los gobernadores peronistas con los cuales se pueda dialogar y llegar a acuerdos (y que manejen a sus diputados). De nada sirve un acuerdo con 23 de 24 gobernadores si luego a la hora de votar todos se hacen los distraídos. Para ello Macri deberá usar el garrote y la zanahoria. Usar, no abusar.

Además creo que debería aislar (¿más de lo que está haciendo?) a los sindicalistas. Y hacerlo en forma gradualista, como hace todo. Primero les saca un cargo, luego unos fondos, después marcha uno preso, etc. Será importante ver como reacciona el sindicalismo. Y todo peronista que se muestre con ellos será automáticamente identificado como no confiable para el gobierno. Esto ayudará a separar la paja del trigo y hará que el peronismo “bueno” deje de ser un peronismo sindical, o lo sea solamente en forma residual.

En cuanto a política económica, luego del recambio ministerial con Nicolás Dujovne se empezó a diseñar un plan económico que, si bien modesto, va en la dirección correcta. Es de esperar que el año próximo el gobierno siga moviéndose en la misma dirección con un ajuste fiscal muy gradual y una reducción de la inflación en pocos puntos porcentuales (no creo que vaya a estar por debajo del 15%). Dada la lentitud del ajuste, y el uso de deuda para financiar el déficit, habrá que monitorear el déficit secundario para ver si el “plan” es consistente. Hoy no es seguro que lo sea. Y esto es muy importante pues si bien la política dominó sobre la economía este año, no creo que los votantes tengan tanta paciencia en 2019. El gradualismo tiene sus riesgos.

Un último comentario, al margen, es la imagen de un país descontrolado en el cual los violentos tienen las de ganar. ¿Cuántos de los detenidos ayer tendrán condena firme por su accionar? ¿Qué nos espera de un país donde un ex-candidato a diputado como Sebastián Romero (foto) nos regala su sonrisa sádica mientras usa un arma casera contra la policía, policía a la que la Justicia le dice cómo (no) tiene que actuar? Buena pregunta, difícil respuesta.

EXPOST: Viendo cómo votaron los diputados de las distintas provincias me parece que el gobierno tendría que reservar la zanahoria para los siguientes distritos donde no gobierna Cambiemos: Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Misiones, Salta y Tucumán. Y aplicar el garrote con el resto de los gobernadores opositores (incluyendo Santa Fe).


La reina ha muerto, ¿viva el rey?

02/11/2017

Las elecciones del pasado domingo 22 de octubre marcaron la muerte política del mito Cristina Kirchner. Seguirá activa en política mientras pueda, pero ya no podrá aspirar a conducir un partido político con expectativas de recuperar la presidencia del país. Antes de las PASO había escrito en este post que si Cristina ganaba en octubre igual perdía. Me refería a que si hubiera ganado, el resto del peronismo le hubiera hecho la vida más fácil a Macri para que pudiera llegar entero a 2019. Porque si algo quedó claro este año es que el PJ en masa odia a Cristina (tanto o más que lo que ella odia al peronismo).

En estos diez días varias señales nos indican que Macri salió fortalecido y el gobierno ya no es tan débil. Los mercados festejaron, Gils Carbó renunció y De Vido marchó preso. Ahora la cuestión es qué tan poderoso se ha vuelto el gobierno. En los números sigue en minoría en ambas cámaras del Congreso y aunque llegó al 41% de los votos a nivel nacional no nos tenemos que olvidar que gran parte de estos votos siguen siendo prestados para acabar con el kirchnerismo (léase, son votos blandos). Llegar al 45% en primera vuelta en 2019 sigue siendo un objetivo más fácil en las matemáticas que en la realidad.

Para ver dónde quedó parado el gobierno analizemos las medidas de esta semana y la respuesta de la oposición (que expresó su disconformidad con los anuncios, señal de la mayor fortaleza del gobierno, ver primer párrafo de esta nota). Primero Macri brindó unos lineamientos generales y luego Dujovne profundizó un poco en los detalles. Lo que salta a la vista es que el gobierno se mueve en la dirección (subjetivamente) correcta de bajar impuestos, reducir ineficiencias y abrir la economía. Pero que plantea hacerlo al ritmo tortuga que le impone el gradualismo. En efecto, si el gasto baja lentamente, difícilmente puedan los impuestos bajar rápidamente.

Como dice Carlos Pagni en esta excelente nota en La Nación hoy: “Entre la inviabilidad social del ajuste y la inviabilidad fiscal de la inversión se abre el estrecho sendero por el que se mueve la reforma de Macri.” Y como la nota es tan buena copio otras partes de la misma:

Las novedades que han empezado a discutirse son un modelo para armar. Su primera pieza es la reforma tributaria nacional. Supone dos aumentos de ingresos para el Estado, que se escudan en la corrección política. Uno es el impuesto a las bebidas que “hacen mal”… El otro nuevo impuesto es el de la renta financiera. 

Las principales rebajas de impuestos son cuatro. Reducción de la alícuota de 35 a 25% para las ganancias que se reinvierten… La otra es la eliminación del escandaloso “impuesto tecnológico”, creado en beneficio de los importadores que arman y embalan electrónicos, sobre todo en Tierra del Fuego… El tercer alivio para las empresas es la reforma laboral. Habrá un mínimo no imponible de cargas patronales para salarios inferiores a $ 12.000, que son los que compiten con los del sector informal. También se establece un fondo de despido para actividades con rotación cíclica de personal, a semejanza de lo que ya rige en la construcción. Es un castigo a la industria del juicio laboral. Además, habrá un régimen muy económico para que los miniemprendimientos puedan blanquear al personal. Estas tres medidas apuntan a reducir la informalidad.

La tímida reducción de impuestos que propone el gobierno nacional supone que las provincias bajarán Ingresos Brutos. Es un viejo gravamen sobre las ventas que comenzó a extenderse a todos los tramos de la actividad económica. Esa cascada estrangula la competitividad porque, a diferencia del IVA, no se descuenta el que se paga con la compra del insumo. La recaudación total equivaldría a 4% del PBI… Los gobernadores se aferran a los impuestos propios, aunque sean distorsivos, porque temen que la Corte falle a favor de restituir a Buenos Aires su participación histórica en el Fondo del Conurbano.

Lo más probable, sin embargo, es que ese fondo especial salga de otra fuente: el ahorro que haría la Nación si se modificara la fórmula de actualización de las jubilaciones. Es la piedra angular de toda esta arquitectura… El Gobierno se propone una nueva fórmula, basada en el aumento de precios y/o salarios, homologable con la OCDE. El cambio ya está contemplado en el proyecto de presupuesto. En principio, llevaría la actualización de un 27% a un 23% anual. El cambio significaría un ahorro de alrededor de $ 100.000 millones. El atractivo de esta decisión para los gobernadores es que de aquí saldría el Fondo del Conurbano. El atractivo para Macri es que en esos $ 100.000 millones se esconde, en parte, la chance de la reelección…

El rompecabezas tributario se terminará de armar con los gobernadores peronistas en una cumbre prevista para el jueves próximo. En el duelo cada sector esconde un arma. La fecha crucial es el 31 de diciembre. Ese día vence la ley del impuesto al cheque. Es un ingreso importante del Estado central, que percibe el 85% de lo recaudado. El peronismo podría intentar no renovarlo. El mismo día vence la suspensión del pacto fiscal de 1993. Si Cambiemos decide no ratificarla, las provincias deberán reducir Ingresos Brutos al 3% y aplicarlo sólo sobre la venta final del producto.

Para calibrar esta confrontación hay que considerar una novedad estratégica. Cambiemos controlará desde el 10 de diciembre más de un tercio de cada cámara del Congreso. Quiere decir que la oposición no podrá juntar dos tercios. En otras palabras: no podrá anular un veto presidencial. Es una clave para entender este debate. Para vislumbrar los próximos dos años. Y para detectar al nuevo Macri.

Con respecto al conflicto por fuentes de ingresos que Pagni menciona en los últimos párrafos de su nota no tengo dudas que el gobierno tiene las mejores cartas. Para algunas provincias perder Ingresos Brutos sería, valga la redundancia, un bruto golpe financiero. Mientras que para el gobierno nacional perder el impuesto al cheque no es un golpe de KO. Quedan 60 días de febriles negociaciones a observar con detalle.

Finalmente, de la nota de Pagni se desprende que ninguna de las medidas presentadas es revolucionaria (como lo fueron las reformas estructurales que acompañaron a la Convertibilidad en la primera mitad de los noventa). Siguiendo el hilo de post anteriores (acá y acá), se empieza a ver un (modesto) plan económico. Y mi última reflexión, es sobre el impuesto a la renta financiera. No es que me parezca mal per se. Pero no puedo evitar pensar en lo que escribí hace un año respecto al blanqueo: “blanqueá hoy y mañana te desplumamos”.


¿Cómo y dónde jugará Cristina?

01/11/2016

Desde que dejó el gobierno, Cristina Fernández de Kirchner periódicamente va a Tribunales para responder a diversas acusaciones de corrupción y abuso de poder. Cuando las respectivas investigaciones parecen postergarse, los analistas políticos se preguntan si esto no se deberá a un pacto de la Justicia con el gobierno de Mauricio Macri para que Cristina se presente en las próximas elecciones y Cambiemos aumente su caudal de votos confrontando con Ella. 

Es cierto que el gobierno se beneficiaría de enfrentar al kirchnerismo en las próximas elecciones legislativas. Pero esto no implica que el gobierno esté interfiriendo con los procesos judiciales que enfrenta Cristina. Y además este análisis simplista no se pregunta qué va hacer Cristina. En esta nota considero algunas de las alternativas. 

Partamos de la base que a Cristina le conviene seguir siendo una figura importante en la vida política del país. Es la única forma que tiene de garantizarse cierta “impunidad”. Ganar una banca en el Congreso le da fueros, pero solamente mientras mantenga una cuota de poder que impida su posible desafuero. 

Deducir que Cristina se va a presentar a una banca en el Congreso Nacional en las próximas elecciones no nos dice mucho. En un extremo podría competir para el Senado por la provincia de Buenos Aires, en otro podría ir por una banca para Diputados en Santa Cruz. Los medios consideran solamente el primer escenario, el preferido por el gobierno, que implica un rol protagónico para Cristina. ¿Por qué le conviene al gobierno esto? Porque el peronismo se vería forzado a competir contra Cristina, y estando el voto dividido en la provincia, Sergio Massa tendría incentivos a mantenerse dentro de su espacio. Esta fragmentación del espacio peronista en tres maximiza las chances de Cambiemos. 

Hasta ahora no se considera seriamente un acuerdo de Cristina con el peronismo para no dividir el voto en las próximas elecciones. Si Cristina “baja” a la competencia por una banca en Diputados aceptando sus limitaciones (tiene muy alta imagen negativa), y acepta ir a las PASO dentro del peronismo, el gobierno enfrentará las elecciones en la provincia con altas chances de perder. Y la perspectiva de salir tercero podría forzar a Massa a acelerar su retorno al PJ. 

Peor para el gobierno sería el caso en que Cristina diera un fuerte paso al costado y no solamente compitiera por una banca en Diputados, sino que lo hiciera en Santa Cruz. Si esta movida fuera dentro de un acuerdo con el peronismo no sería vista como un signo de (extrema) debilidad, sino como un gambito para que Cambiemos pierda con certeza las elecciones en la PBA, y elevar a casi uno la probabilidad que en 2019 el peronismo vuelva al Ejecutivo, con las PASO de 2019 determinando quien sería el nuevo “jefe”.

En los últimos días hubo señales de acercamiento. Máximo Kirchner se refirió a la unidad del peronismo en un acto en homenaje a su padre. 

En un homenaje a Néstor Kirchner, a seis años de la muerte del ex presidente,Máximo Kirchner cuestionó al gobierno de Mauricio Macri, llamó ayer a la unidad del peronismo y trazó las fronteras de su espacio político: le hizo un guiño a Florencio Randazzo, alejado de la conducción de Cristina Kirchner, y sin nombrarlo criticó a Sergio Massa, al que trató de desagradecido.

Según cómo y dónde juegue Cristina se determinará en gran parte el futuro del gobierno. Y si bien Cristina en los escenarios que “baja” resigna su sueño de volver a ser presidente, gana un mayor blindaje judicial. En efecto, independientemente de las presiones que el gobierno de Macri ejerza sobre la Justicia, nuestros jueces han demostrado que cuando aumenta la probabilidad que el peronismo vuelva al poder, comienzan a cajonear y archivar las causas contra los miembros de este selecto club.

EXPOST: Siguen los indicios de un acercamiento entre el kirchnerismo y el peronismo. Hoy en nota de Joaquín Morales Solá en La Nación escribe lo siguiente al final de una nota sobre la (in)viabilidad de la Provincia de Buenos Aires

El Gobierno no necesitaría mucho si, como indican fuentes seguras, Cristina Kirchner fuera candidata a diputada nacional por la provincia, siempre, claro está, que un juez no decida antes ponerla entre rejas. La candidatura de la ex presidenta fragmentaría aún más al peronismo. El ex ministro del Interior Florencio Randazzo, que es el candidato preferido por los intendentes peronistas, puso algunas condiciones. Debería realizarse un congreso del Partido Justicialista bonaerense para abrirles las puertas de las elecciones primarias a todos los candidatos, incluidos Massa y Cristina. Podrían participar el propio Randazzo y Scioli. Es probable que ni Massa ni Cristina quieran competir en esas elecciones. En tal caso, no podrán decir luego que representan al peronismo. Randazzo está más cerca de ser candidato que de no serlo.


Caja, deuda, y poder

08/03/2016

Para la aprobación del pago a los holdouts, que debiera realizarse antes del 14 de abril, pareciera que los gobernadores le reclamarían al gobierno el reintegro acelerado del 15% de Coparticipación que va a la ANSES a cambio del voto. Ayer, Eduardo Aulicino en una nota en Clarín considera las razones de esta posición

El ejemplo más evidente [de avances y retrocesos con la oposición] lo constituye el reclamo de las provincias por los fondos de coparticipación podados durante toda la década kirchnerista para alimentar centralmente a la ANSeS. La pulseada parecía resuelta con el decreto de Macri que propone esa recuperación en cinco años, pero los gobernadores peronistas subieron la demanda para que los tiempos sean acortados a tres años y con una primera tajada sustancial antes de diciembre. ¿Qué ocurrió en el medio? Hay explicaciones parciales, tal vez complementarias, pero ninguna cierra la historia…

La relación de necesidad mutua y de competencia a futuro entre el PJ que se va rearmando y el Gobierno está teñida por acercamientos y tironeos. ¿Hasta dónde mantendrían los gobernadores su reclamo? “Juegan al límite. Las negociaciones con ellos son permanentes desde el 10 de diciembre. Se discuten fondos, obras y lo que sea necesario, pero el acuerdo con los holdouts no es moneda de cambio”, resume una fuente del Gobierno.

Me parece que esta votación es clave para el futuro del gobierno de Macri. La racionalidad indica que es posible ponerse fuertes y no negociar nada a cambio del acuerdo con los holdouts. ¿Si varias provincias se beneficiarían de poder endeudarse, y todas se perjudicarían si el acuerdo se cae y el gobierno se ve obligado a minimizar las transferencias que les hace? El problema es que en estos juegos de desgaste a veces las estrategias racionales no son las socialmente óptimas, y por ende hoy en día la probabilidad que el PJ no ceda y dinamite el acuerdo no es cero.

¿Qué debería hacer el gobierno? Manejar a la opinión pública con dos mensajes. El más importante es responsabilizar al PJ por la eventual caída del acuerdo. Para ello hay que construir un relato que diga más o menos “herencia blanqueda, el kirchnerismo nos obligó a ajustar, poder tomar deuda suaviza los efectos del ajuste, si no arreglamos con holdouts no se puede tomar más deuda”. Si para el 13 de abril el argentino medio ve al Senado como el factor que haría más severo el ajuste (que ya está sintiendo en su bolsillo) la probabilidad que éste no lo apruebe es mínima.

Lo segundo que debe hacer el gobierno es comunicar que devolver el 15% de Coparticipación en tramos obedece a la necesidad de reformar el sistema de jubilaciones previamente, para hacerlo sustentable (ver nota al respecto del año pasado). Si se le promete a las provincias que la devolución se aceleraría en la medida que el Congreso discuta y consensue una reforma, esto alinearía los incentivos de las partes. Y blanquearía que si dicha reforma implica un “costo” a los trabajadores (porque a priori debe reducir la relación beneficio aportes) es porque la ANSES resigna recursos para las provincias. No sea cosa que el gobierno, además de ser débil, cargue con todos los costos políticos, ¿no?

Además, Sergio Massa está sugiriendo que la aprobación del acuerdo con los holdouts debería supeditarse a establecer límites de endeudamiento para el país. Me parece una buena idea. Por supuesto que dicho límite debiera permitirle al gobierno endeudarse para cumplir con sus metas fiscales hasta el final del mandato. En caso contrario al gobierno no le sirve de mucho. Y también debieran establecerse límites al endeudamiento provincial, ya que nuestra experiencia nos muestras que algunas provincias se endeudan hasta ser insolventes y requerir salvatajes de la Nación que impactan en las metas fiscales de esta última.

EXPOST: Hoy, Joaquín Morales Solá escribió una nota en La Nación con conceptos parecidos respecto al cálculo de costo-beneficio para las provincias

Paralelamente, varios gobernadores peronistas se miraron en el mismo espejo del gobierno nacional. Si fracasara el acuerdo con los holdouts, no sólo Macri se quedaría sin solución económica y financiera. También los mandatarios provinciales se resignarían a vivir a pan y agua. El gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, lo explicitó públicamente y sin elipsis: “¿Y qué sería de las provincias si el gobierno nacional se quedara sin financiamiento? ¿Acaso a nosotros no nos pasaría lo mismo?”, preguntó retóricamente. Varios gobernadores peronistas más se pronunciaron en el mismo sentido. El único que fue desobedecido por sus diputados nacionales fue el tucumano Juan Manzur, pero es posible que a esos legisladores los controle el caudillo provincial José Alperovich, actual senador nacional, y no Manzur…

El problema real estaba en el Senado, donde siempre tropezaron los presidentes no peronistas. El bloque justicialista no se dividió en la cámara alta, aunque el jefe del bloque, Miguel Pichetto, debe lidiar con una docena de senadores kirchneristas (sobre un total de 40 senadores peronistas). Que Macri perdiera en el Senado fue siempre la intención de Cristina Kirchner. Trabajaba (y trabaja) para que el Partido Justicialista les ordene a los senadores el voto en contra del acuerdo con los holdouts.

No se sabe muy bien qué significa una orden de un partido que no existe, pero el temor a una eventual desobediencia colocó en la vacilación a varios senadores peronistas. Macri necesita que siete senadores peronistas voten su acuerdo con los fondos buitre (“Diez, para estar seguros”, dice el Gobierno). Ese número, más los propios, le daría la mayoría necesaria en la Cámara alta.

Si los senadores fueran robots de los gobernadores la probabilidad que el acuerdo no se apruebe a tiempo sería nula. Pero como los diputados por Tucumán que responden a Alperovich, varios senadores son autónomos y no autómatas. Por eso en la nota digo que la probabilidad que el acuerdo se dinamite no es cero. Y ojo que si el Senado a último momento lo aprueba, pero con modificaciones, es lo mismo que rechazarlo, pues debe volver a Diputados.

EXPOST 2: Hoy jueves nota en La Nación de Carlos Pagni sobre el tema

Macri estableció, además, un principio general para este debate: no aceptará que la oposición, en cualquiera de sus formas, obtenga sus conquistas tomando de rehén la ley que permitirá la salida del default. El Presidente transmitió un mensaje terminante: “No voy a suplicar que deroguen el cerrojo. Si se niegan, iremos a una economía de guerra, en la que lo primero que voy a cortar son los giros especiales a las provincias”…

Para el Presidente, la derogación del cerrojo es estratégica. Le permite despejar la gran incógnita de su administración: si es capaz de gobernar con la oposición del peronismo. Es verdad que en este caso hay intereses convergentes. Sin salir del default es imposible obtener crédito internacional. Y sin crédito el ajuste fiscal sería severísimo y afectaría, sobre todo, a las provincias. Además, los mandatarios del PJ están expuestos a una amenaza siempre tácita: que Macri se sirva de su popularidad actual para recordar a la opinión pública el compromiso de esos caciques con el desaguisado que dejó Cristina Kirchner. El acuerdo Nación-provincias se sostiene en la ficción consentida de que el kirchnerismo fue una aberración que los peronistas debieron, indefensos, soportar. Igual que el menemismo.

También en La Nación nota de Luis Majal, con el siguiente párrafo desde la perspectiva de María Eugenia Vidal

Vidal se lo transmitió en esos duros términos a un senador nacional del Frente para la Victoria con el que se encontró, cara a cara, en la Fiesta de la Vendimia Solidaria, en Mendoza. El senador le había comentado que la estrategia de sus colegas en la Cámara alta y también en el bloque de Diputados iba a ser dar quórum y apoyar el proyecto en general, pero sólo si el Presidente aceptaba discutir la devolución de la coparticipación en los términos que pretendían los gobernadores peronistas. “Mirá -le respondió Vidal, quizá entonada por la gimnasia negociadora que le inculcó la paritaria docente-, mejor deciles a tus compañeros que sin el arreglo con los holdouts ninguno de los gobernadores va a poder discutir nada, porque sencillamente no habrá más fondos genuinos por los que pelear o reclamar.”

Espero que los gobernadores escuchen. Y que el gobierno no ceda en su estrategia de comunicación hasta que el acuerdo esté aprobado. 


Ingeniería electoral

17/11/2014

Hoy se reunen varios dirigentes de la UCR para definir estrategias para las elecciones del próximo año (o al menos para expresar públicamente que disienten pero continúan dialogando). Al respecto escribió hoy una nota Carlos Pagni en La Nación. Es interesante el título: “Tres salidas para la encrucijada de la UCR”. En efecto, da la sensación que el radicalismo está en un laberinto de confusión, cuando debiera estar planteando programas de gobierno para la contingencia de volver a la presidencia de la Nación.

Conociendo un poco a algunos radicales (o sea con una muestra de una o dos observaciones) y habiendo sufrido las presidencias de Alfonsín y De la Rúa, me parece que la UCR sería un excelente partido en Uruguay o Chile. En sociedades más estables que la nuestra un partido conservador (no por su doctrina, sino por su inercia organizacional) tendría éxito. En Argentina se necesita ser flexible como lo demuestra, hasta el límite de lo imaginable, el peronismo. En Argentina, el radicalismo está condenado a ser una especie en extinción. Su salvación sería que Greenpeace haga una campaña en su defensa, o que supere dogmas atávicos y, desde el poder (compartido) ayude a cambiar al país. No porque tenga un genuino interés por el “pueblo”, sino porque si no lo logra no tendrá tres salidas como sugiere Pagni, sino solamente una.

El objetivo de Sanz es el mismo que se había fijado Raúl Alfonsín cuando, en 1993, en vísperas del Pacto de Olivos, sondeó a la dirigencia radical sobre la reforma constitucional que pretendía Menem, durante un asado en Ranelagh: ganar tiempo. La UCR está, como entonces, en la encrucijada. Su posición actual es una plataforma muy estrecha para acceder al poder. Pero, si la abandona, puede fracturarse. El dilema tiene tres soluciones posibles. Una, que interpela al propio Sanz, es alumbrar una candidatura competitiva, frente a la cual las ofertas de Macri y Massa pierdan encanto. Otra, acordar una regla ante la que todos se sientan obligados. La tercera es más exótica: resignarse al destino del PMDB brasileño, que renunció hace tiempo a disputar la presidencia para servir de base territorial al PSDB de Neves y al PT de Rousseff, en distintos estados, pero al mismo tiempo.

Volviendo al título de este post. Si realmente hubiera en Massa un interés en formar un gobierno de unidad nacional (como menciona Pagni en la misma nota) tendría que aceptar bajarse de la presidencial y competir como gobernador de Buenos Aires. Obviamente tendría que pedir un seguro de buen trato por parte del futuro gobierno nacional (cambio en Coparticipación, Fondo del Conurbano… i.e. fondos), lo que podría obtener saturando las listas para el Congreso nacional con peronistas “renovadores” afines a él. Massa ganaría así aglutinar al PJ bajo su figura y ser uno de los principales actores de peso (Cristina expulsada número uno del nuevo PJ). La UCR ganaría participación en el nuevo gobierno y chances de lidearlo. Idem para Macri.

Hay dos supuestos clave para el gobierno de unidad descripto en el párrafo anterior. Primero, que la UCR acuerde acordar con Macri. Esto colocaría al candidato de la nueva UNEN (y van…) en el ballotage contra Scioli y por ende como futuro presidente. Segundo, que Massa no termine acordando con Scioli lo que haría de la elección del año que viene una reedición del bipartidismo tradicional. Pero para que esto pase, Scioli tendría que romper con Cristina. O Cristina aceptar a Massa. Difícil. Pero también veo difícil cualquiera de los acuerdos descriptos en este post. Con la excepción del anuncio público de buena onda luego del “cabildo abierto” de los radicales esta tarde.

EXPOST: El jueves en su edición impresa el The Economist publicó una nota sobre la próxima, y muy deseada, “Argentina sin Cristina”. En ella califican a Massa como un K que se disfraza de no K (chocolate por la noticia)

The next presidential election, to be held in October 2015, will bring about a bigger change, with luck for the better. All three leading candidates say they would break with the populism and protectionism that have prevailed during the presidency of Ms Fernández and that of her husband, Néstor Kirchner, who governed from 2003 to 2007 and died in 2010.

The candidate closest to Ms Fernández is Daniel Scioli, the governor of Buenos Aires province, who belongs to her Peronist Front for Victory (FPV). But he is no clone. He is more pragmatic than the president. He would maintain the popular social programmes she introduced and would not reverse the nationalisation of YPF, the biggest energy company. But he says he would do a better job of fighting crime and inflation.

He faces a charismatic rival in Sergio Massa, a congressman who broke away from the FPV last year, more to distance himself from Ms Fernández than because of any profound disagreement with her. He is a gifted speaker and an astute political operator. So far his candidacy has revolved more around his personality than his ideas.

The biggest and perhaps most encouraging change would come from Mauricio Macri, the popular mayor of the city of Buenos Aires and the only non-Peronist in the race. Republican Proposal, the centre-right party he founded, is pro-market and favours greater openness to global and regional trading partners.

There is no clear front-runner in the early opinion polls. Much will depend on how the economy fares between now and next October. Relief from inflation and unemployment would help Mr Scioli. Further misery would play into the hands of his rivals—and bring out the pot-bangers.


El relato de Cristina en “la dimensión desconocida”

29/03/2012

Ayer escribí un post en base a una afirmación dogmática de MdeP respecto a la relación entre emisión monetaria e inflación. Terminaba la nota con un párrafo que comenzaba diciendo: “Como en toda comunicación de este gobierno populista, el “relato” se distorsiona.” 

Más tarde, leyendo el capítulo que corresponde a la devaluación y pesificación de deudas de los primeros días del gobierno de Duhalde en el libro “7 ministros” de Ezequiel Burgos (de interesante lectura), me encontré con la transcripción de declaraciones de la actual presidenta que en ese momento era senadora por Santa Cruz, y que ya estaba operando para la candidatura presidencial de su marido el siguiente año. Copio algunos párrafos jugosos para evaluar como nuestros dirigentes nos mienten en forma impune (porque decir “A” ayer y “no A” hoy, sin aclarar motivos, implica mentir en al menos una de las dos oportunidades):

Creo que la crisis se va a profundizar. No creo que la economía pueda modificarse por ley ni tampoco que la confianza de una sociedad en esta economía y en esta moneda pueda construirse a través decretos o facultades delegadas. 

Lo dijo Cristina Fernández de Kirchner el 17 de enero de 2002. La entonces senadora se opuso a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que reactivó la utilización de la política monetaria y cambiaria… La senadora regalaba ironía en su exposición. “Alguien [Raúl Baglini] dijo en este recinto que un poco de emisión es como un poco de estricnina, que muchas veces es necesaria con fines terapéuticos. Como soy abogada y no médica, hice la consulta con un profesional médico. Yo no sé con qué galeno habrá consultado el señor senador que formula esta teoría que relaciona la estricnina con la emisión, pero me dijeron que esta sustancia, aun en pequeñísimas dosis, provoca rigidez muscular, convulsiones y finalmente la muerte por asfixia. De modo que esta comparación de la emisión en pequeñas dosis no nos va a dar buenos resultados.”

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