¿Cómo y dónde jugará Cristina?

01/11/2016

Desde que dejó el gobierno, Cristina Fernández de Kirchner periódicamente va a Tribunales para responder a diversas acusaciones de corrupción y abuso de poder. Cuando las respectivas investigaciones parecen postergarse, los analistas políticos se preguntan si esto no se deberá a un pacto de la Justicia con el gobierno de Mauricio Macri para que Cristina se presente en las próximas elecciones y Cambiemos aumente su caudal de votos confrontando con Ella. 

Es cierto que el gobierno se beneficiaría de enfrentar al kirchnerismo en las próximas elecciones legislativas. Pero esto no implica que el gobierno esté interfiriendo con los procesos judiciales que enfrenta Cristina. Y además este análisis simplista no se pregunta qué va hacer Cristina. En esta nota considero algunas de las alternativas. 

Partamos de la base que a Cristina le conviene seguir siendo una figura importante en la vida política del país. Es la única forma que tiene de garantizarse cierta “impunidad”. Ganar una banca en el Congreso le da fueros, pero solamente mientras mantenga una cuota de poder que impida su posible desafuero. 

Deducir que Cristina se va a presentar a una banca en el Congreso Nacional en las próximas elecciones no nos dice mucho. En un extremo podría competir para el Senado por la provincia de Buenos Aires, en otro podría ir por una banca para Diputados en Santa Cruz. Los medios consideran solamente el primer escenario, el preferido por el gobierno, que implica un rol protagónico para Cristina. ¿Por qué le conviene al gobierno esto? Porque el peronismo se vería forzado a competir contra Cristina, y estando el voto dividido en la provincia, Sergio Massa tendría incentivos a mantenerse dentro de su espacio. Esta fragmentación del espacio peronista en tres maximiza las chances de Cambiemos. 

Hasta ahora no se considera seriamente un acuerdo de Cristina con el peronismo para no dividir el voto en las próximas elecciones. Si Cristina “baja” a la competencia por una banca en Diputados aceptando sus limitaciones (tiene muy alta imagen negativa), y acepta ir a las PASO dentro del peronismo, el gobierno enfrentará las elecciones en la provincia con altas chances de perder. Y la perspectiva de salir tercero podría forzar a Massa a acelerar su retorno al PJ. 

Peor para el gobierno sería el caso en que Cristina diera un fuerte paso al costado y no solamente compitiera por una banca en Diputados, sino que lo hiciera en Santa Cruz. Si esta movida fuera dentro de un acuerdo con el peronismo no sería vista como un signo de (extrema) debilidad, sino como un gambito para que Cambiemos pierda con certeza las elecciones en la PBA, y elevar a casi uno la probabilidad que en 2019 el peronismo vuelva al Ejecutivo, con las PASO de 2019 determinando quien sería el nuevo “jefe”.

En los últimos días hubo señales de acercamiento. Máximo Kirchner se refirió a la unidad del peronismo en un acto en homenaje a su padre. 

En un homenaje a Néstor Kirchner, a seis años de la muerte del ex presidente,Máximo Kirchner cuestionó al gobierno de Mauricio Macri, llamó ayer a la unidad del peronismo y trazó las fronteras de su espacio político: le hizo un guiño a Florencio Randazzo, alejado de la conducción de Cristina Kirchner, y sin nombrarlo criticó a Sergio Massa, al que trató de desagradecido.

Según cómo y dónde juegue Cristina se determinará en gran parte el futuro del gobierno. Y si bien Cristina en los escenarios que “baja” resigna su sueño de volver a ser presidente, gana un mayor blindaje judicial. En efecto, independientemente de las presiones que el gobierno de Macri ejerza sobre la Justicia, nuestros jueces han demostrado que cuando aumenta la probabilidad que el peronismo vuelva al poder, comienzan a cajonear y archivar las causas contra los miembros de este selecto club.

EXPOST: Siguen los indicios de un acercamiento entre el kirchnerismo y el peronismo. Hoy en nota de Joaquín Morales Solá en La Nación escribe lo siguiente al final de una nota sobre la (in)viabilidad de la Provincia de Buenos Aires

El Gobierno no necesitaría mucho si, como indican fuentes seguras, Cristina Kirchner fuera candidata a diputada nacional por la provincia, siempre, claro está, que un juez no decida antes ponerla entre rejas. La candidatura de la ex presidenta fragmentaría aún más al peronismo. El ex ministro del Interior Florencio Randazzo, que es el candidato preferido por los intendentes peronistas, puso algunas condiciones. Debería realizarse un congreso del Partido Justicialista bonaerense para abrirles las puertas de las elecciones primarias a todos los candidatos, incluidos Massa y Cristina. Podrían participar el propio Randazzo y Scioli. Es probable que ni Massa ni Cristina quieran competir en esas elecciones. En tal caso, no podrán decir luego que representan al peronismo. Randazzo está más cerca de ser candidato que de no serlo.


Caja, deuda, y poder

08/03/2016

Para la aprobación del pago a los holdouts, que debiera realizarse antes del 14 de abril, pareciera que los gobernadores le reclamarían al gobierno el reintegro acelerado del 15% de Coparticipación que va a la ANSES a cambio del voto. Ayer, Eduardo Aulicino en una nota en Clarín considera las razones de esta posición

El ejemplo más evidente [de avances y retrocesos con la oposición] lo constituye el reclamo de las provincias por los fondos de coparticipación podados durante toda la década kirchnerista para alimentar centralmente a la ANSeS. La pulseada parecía resuelta con el decreto de Macri que propone esa recuperación en cinco años, pero los gobernadores peronistas subieron la demanda para que los tiempos sean acortados a tres años y con una primera tajada sustancial antes de diciembre. ¿Qué ocurrió en el medio? Hay explicaciones parciales, tal vez complementarias, pero ninguna cierra la historia…

La relación de necesidad mutua y de competencia a futuro entre el PJ que se va rearmando y el Gobierno está teñida por acercamientos y tironeos. ¿Hasta dónde mantendrían los gobernadores su reclamo? “Juegan al límite. Las negociaciones con ellos son permanentes desde el 10 de diciembre. Se discuten fondos, obras y lo que sea necesario, pero el acuerdo con los holdouts no es moneda de cambio”, resume una fuente del Gobierno.

Me parece que esta votación es clave para el futuro del gobierno de Macri. La racionalidad indica que es posible ponerse fuertes y no negociar nada a cambio del acuerdo con los holdouts. ¿Si varias provincias se beneficiarían de poder endeudarse, y todas se perjudicarían si el acuerdo se cae y el gobierno se ve obligado a minimizar las transferencias que les hace? El problema es que en estos juegos de desgaste a veces las estrategias racionales no son las socialmente óptimas, y por ende hoy en día la probabilidad que el PJ no ceda y dinamite el acuerdo no es cero.

¿Qué debería hacer el gobierno? Manejar a la opinión pública con dos mensajes. El más importante es responsabilizar al PJ por la eventual caída del acuerdo. Para ello hay que construir un relato que diga más o menos “herencia blanqueda, el kirchnerismo nos obligó a ajustar, poder tomar deuda suaviza los efectos del ajuste, si no arreglamos con holdouts no se puede tomar más deuda”. Si para el 13 de abril el argentino medio ve al Senado como el factor que haría más severo el ajuste (que ya está sintiendo en su bolsillo) la probabilidad que éste no lo apruebe es mínima.

Lo segundo que debe hacer el gobierno es comunicar que devolver el 15% de Coparticipación en tramos obedece a la necesidad de reformar el sistema de jubilaciones previamente, para hacerlo sustentable (ver nota al respecto del año pasado). Si se le promete a las provincias que la devolución se aceleraría en la medida que el Congreso discuta y consensue una reforma, esto alinearía los incentivos de las partes. Y blanquearía que si dicha reforma implica un “costo” a los trabajadores (porque a priori debe reducir la relación beneficio aportes) es porque la ANSES resigna recursos para las provincias. No sea cosa que el gobierno, además de ser débil, cargue con todos los costos políticos, ¿no?

Además, Sergio Massa está sugiriendo que la aprobación del acuerdo con los holdouts debería supeditarse a establecer límites de endeudamiento para el país. Me parece una buena idea. Por supuesto que dicho límite debiera permitirle al gobierno endeudarse para cumplir con sus metas fiscales hasta el final del mandato. En caso contrario al gobierno no le sirve de mucho. Y también debieran establecerse límites al endeudamiento provincial, ya que nuestra experiencia nos muestras que algunas provincias se endeudan hasta ser insolventes y requerir salvatajes de la Nación que impactan en las metas fiscales de esta última.

EXPOST: Hoy, Joaquín Morales Solá escribió una nota en La Nación con conceptos parecidos respecto al cálculo de costo-beneficio para las provincias

Paralelamente, varios gobernadores peronistas se miraron en el mismo espejo del gobierno nacional. Si fracasara el acuerdo con los holdouts, no sólo Macri se quedaría sin solución económica y financiera. También los mandatarios provinciales se resignarían a vivir a pan y agua. El gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, lo explicitó públicamente y sin elipsis: “¿Y qué sería de las provincias si el gobierno nacional se quedara sin financiamiento? ¿Acaso a nosotros no nos pasaría lo mismo?”, preguntó retóricamente. Varios gobernadores peronistas más se pronunciaron en el mismo sentido. El único que fue desobedecido por sus diputados nacionales fue el tucumano Juan Manzur, pero es posible que a esos legisladores los controle el caudillo provincial José Alperovich, actual senador nacional, y no Manzur…

El problema real estaba en el Senado, donde siempre tropezaron los presidentes no peronistas. El bloque justicialista no se dividió en la cámara alta, aunque el jefe del bloque, Miguel Pichetto, debe lidiar con una docena de senadores kirchneristas (sobre un total de 40 senadores peronistas). Que Macri perdiera en el Senado fue siempre la intención de Cristina Kirchner. Trabajaba (y trabaja) para que el Partido Justicialista les ordene a los senadores el voto en contra del acuerdo con los holdouts.

No se sabe muy bien qué significa una orden de un partido que no existe, pero el temor a una eventual desobediencia colocó en la vacilación a varios senadores peronistas. Macri necesita que siete senadores peronistas voten su acuerdo con los fondos buitre (“Diez, para estar seguros”, dice el Gobierno). Ese número, más los propios, le daría la mayoría necesaria en la Cámara alta.

Si los senadores fueran robots de los gobernadores la probabilidad que el acuerdo no se apruebe a tiempo sería nula. Pero como los diputados por Tucumán que responden a Alperovich, varios senadores son autónomos y no autómatas. Por eso en la nota digo que la probabilidad que el acuerdo se dinamite no es cero. Y ojo que si el Senado a último momento lo aprueba, pero con modificaciones, es lo mismo que rechazarlo, pues debe volver a Diputados.

EXPOST 2: Hoy jueves nota en La Nación de Carlos Pagni sobre el tema

Macri estableció, además, un principio general para este debate: no aceptará que la oposición, en cualquiera de sus formas, obtenga sus conquistas tomando de rehén la ley que permitirá la salida del default. El Presidente transmitió un mensaje terminante: “No voy a suplicar que deroguen el cerrojo. Si se niegan, iremos a una economía de guerra, en la que lo primero que voy a cortar son los giros especiales a las provincias”…

Para el Presidente, la derogación del cerrojo es estratégica. Le permite despejar la gran incógnita de su administración: si es capaz de gobernar con la oposición del peronismo. Es verdad que en este caso hay intereses convergentes. Sin salir del default es imposible obtener crédito internacional. Y sin crédito el ajuste fiscal sería severísimo y afectaría, sobre todo, a las provincias. Además, los mandatarios del PJ están expuestos a una amenaza siempre tácita: que Macri se sirva de su popularidad actual para recordar a la opinión pública el compromiso de esos caciques con el desaguisado que dejó Cristina Kirchner. El acuerdo Nación-provincias se sostiene en la ficción consentida de que el kirchnerismo fue una aberración que los peronistas debieron, indefensos, soportar. Igual que el menemismo.

También en La Nación nota de Luis Majal, con el siguiente párrafo desde la perspectiva de María Eugenia Vidal

Vidal se lo transmitió en esos duros términos a un senador nacional del Frente para la Victoria con el que se encontró, cara a cara, en la Fiesta de la Vendimia Solidaria, en Mendoza. El senador le había comentado que la estrategia de sus colegas en la Cámara alta y también en el bloque de Diputados iba a ser dar quórum y apoyar el proyecto en general, pero sólo si el Presidente aceptaba discutir la devolución de la coparticipación en los términos que pretendían los gobernadores peronistas. “Mirá -le respondió Vidal, quizá entonada por la gimnasia negociadora que le inculcó la paritaria docente-, mejor deciles a tus compañeros que sin el arreglo con los holdouts ninguno de los gobernadores va a poder discutir nada, porque sencillamente no habrá más fondos genuinos por los que pelear o reclamar.”

Espero que los gobernadores escuchen. Y que el gobierno no ceda en su estrategia de comunicación hasta que el acuerdo esté aprobado. 


Ingeniería electoral

17/11/2014

Hoy se reunen varios dirigentes de la UCR para definir estrategias para las elecciones del próximo año (o al menos para expresar públicamente que disienten pero continúan dialogando). Al respecto escribió hoy una nota Carlos Pagni en La Nación. Es interesante el título: “Tres salidas para la encrucijada de la UCR”. En efecto, da la sensación que el radicalismo está en un laberinto de confusión, cuando debiera estar planteando programas de gobierno para la contingencia de volver a la presidencia de la Nación.

Conociendo un poco a algunos radicales (o sea con una muestra de una o dos observaciones) y habiendo sufrido las presidencias de Alfonsín y De la Rúa, me parece que la UCR sería un excelente partido en Uruguay o Chile. En sociedades más estables que la nuestra un partido conservador (no por su doctrina, sino por su inercia organizacional) tendría éxito. En Argentina se necesita ser flexible como lo demuestra, hasta el límite de lo imaginable, el peronismo. En Argentina, el radicalismo está condenado a ser una especie en extinción. Su salvación sería que Greenpeace haga una campaña en su defensa, o que supere dogmas atávicos y, desde el poder (compartido) ayude a cambiar al país. No porque tenga un genuino interés por el “pueblo”, sino porque si no lo logra no tendrá tres salidas como sugiere Pagni, sino solamente una.

El objetivo de Sanz es el mismo que se había fijado Raúl Alfonsín cuando, en 1993, en vísperas del Pacto de Olivos, sondeó a la dirigencia radical sobre la reforma constitucional que pretendía Menem, durante un asado en Ranelagh: ganar tiempo. La UCR está, como entonces, en la encrucijada. Su posición actual es una plataforma muy estrecha para acceder al poder. Pero, si la abandona, puede fracturarse. El dilema tiene tres soluciones posibles. Una, que interpela al propio Sanz, es alumbrar una candidatura competitiva, frente a la cual las ofertas de Macri y Massa pierdan encanto. Otra, acordar una regla ante la que todos se sientan obligados. La tercera es más exótica: resignarse al destino del PMDB brasileño, que renunció hace tiempo a disputar la presidencia para servir de base territorial al PSDB de Neves y al PT de Rousseff, en distintos estados, pero al mismo tiempo.

Volviendo al título de este post. Si realmente hubiera en Massa un interés en formar un gobierno de unidad nacional (como menciona Pagni en la misma nota) tendría que aceptar bajarse de la presidencial y competir como gobernador de Buenos Aires. Obviamente tendría que pedir un seguro de buen trato por parte del futuro gobierno nacional (cambio en Coparticipación, Fondo del Conurbano… i.e. fondos), lo que podría obtener saturando las listas para el Congreso nacional con peronistas “renovadores” afines a él. Massa ganaría así aglutinar al PJ bajo su figura y ser uno de los principales actores de peso (Cristina expulsada número uno del nuevo PJ). La UCR ganaría participación en el nuevo gobierno y chances de lidearlo. Idem para Macri.

Hay dos supuestos clave para el gobierno de unidad descripto en el párrafo anterior. Primero, que la UCR acuerde acordar con Macri. Esto colocaría al candidato de la nueva UNEN (y van…) en el ballotage contra Scioli y por ende como futuro presidente. Segundo, que Massa no termine acordando con Scioli lo que haría de la elección del año que viene una reedición del bipartidismo tradicional. Pero para que esto pase, Scioli tendría que romper con Cristina. O Cristina aceptar a Massa. Difícil. Pero también veo difícil cualquiera de los acuerdos descriptos en este post. Con la excepción del anuncio público de buena onda luego del “cabildo abierto” de los radicales esta tarde.

EXPOST: El jueves en su edición impresa el The Economist publicó una nota sobre la próxima, y muy deseada, “Argentina sin Cristina”. En ella califican a Massa como un K que se disfraza de no K (chocolate por la noticia)

The next presidential election, to be held in October 2015, will bring about a bigger change, with luck for the better. All three leading candidates say they would break with the populism and protectionism that have prevailed during the presidency of Ms Fernández and that of her husband, Néstor Kirchner, who governed from 2003 to 2007 and died in 2010.

The candidate closest to Ms Fernández is Daniel Scioli, the governor of Buenos Aires province, who belongs to her Peronist Front for Victory (FPV). But he is no clone. He is more pragmatic than the president. He would maintain the popular social programmes she introduced and would not reverse the nationalisation of YPF, the biggest energy company. But he says he would do a better job of fighting crime and inflation.

He faces a charismatic rival in Sergio Massa, a congressman who broke away from the FPV last year, more to distance himself from Ms Fernández than because of any profound disagreement with her. He is a gifted speaker and an astute political operator. So far his candidacy has revolved more around his personality than his ideas.

The biggest and perhaps most encouraging change would come from Mauricio Macri, the popular mayor of the city of Buenos Aires and the only non-Peronist in the race. Republican Proposal, the centre-right party he founded, is pro-market and favours greater openness to global and regional trading partners.

There is no clear front-runner in the early opinion polls. Much will depend on how the economy fares between now and next October. Relief from inflation and unemployment would help Mr Scioli. Further misery would play into the hands of his rivals—and bring out the pot-bangers.


El relato de Cristina en “la dimensión desconocida”

29/03/2012

Ayer escribí un post en base a una afirmación dogmática de MdeP respecto a la relación entre emisión monetaria e inflación. Terminaba la nota con un párrafo que comenzaba diciendo: “Como en toda comunicación de este gobierno populista, el “relato” se distorsiona.” 

Más tarde, leyendo el capítulo que corresponde a la devaluación y pesificación de deudas de los primeros días del gobierno de Duhalde en el libro “7 ministros” de Ezequiel Burgos (de interesante lectura), me encontré con la transcripción de declaraciones de la actual presidenta que en ese momento era senadora por Santa Cruz, y que ya estaba operando para la candidatura presidencial de su marido el siguiente año. Copio algunos párrafos jugosos para evaluar como nuestros dirigentes nos mienten en forma impune (porque decir “A” ayer y “no A” hoy, sin aclarar motivos, implica mentir en al menos una de las dos oportunidades):

Creo que la crisis se va a profundizar. No creo que la economía pueda modificarse por ley ni tampoco que la confianza de una sociedad en esta economía y en esta moneda pueda construirse a través decretos o facultades delegadas. 

Lo dijo Cristina Fernández de Kirchner el 17 de enero de 2002. La entonces senadora se opuso a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que reactivó la utilización de la política monetaria y cambiaria… La senadora regalaba ironía en su exposición. “Alguien [Raúl Baglini] dijo en este recinto que un poco de emisión es como un poco de estricnina, que muchas veces es necesaria con fines terapéuticos. Como soy abogada y no médica, hice la consulta con un profesional médico. Yo no sé con qué galeno habrá consultado el señor senador que formula esta teoría que relaciona la estricnina con la emisión, pero me dijeron que esta sustancia, aun en pequeñísimas dosis, provoca rigidez muscular, convulsiones y finalmente la muerte por asfixia. De modo que esta comparación de la emisión en pequeñas dosis no nos va a dar buenos resultados.”

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El chicken game americano

29/07/2011

El conocido “chicken game” americano involucra dos autos que corren uno hacia el otro pisando ambos con su rueda izquierda la línea central de una ruta. El ganador es aquel que no se desvía de su camino, o lo hace después que el otro. Obviamente en su formato original este juego, involucra una conducta primitiva por parte de sus dos jugadores, ya que lo que está en juego es ser visto como un cobarde o no. Una variante, descripta en la película “Rebelde sin causa”, pone a los dos jugadores corriendo uno al lado del otro hacia un acantilado, y el que se tira antes es el cobarde. En el caso de la película el personaje de James Dean se arroja primero pero su rival muere al no poder abrir la puerta de su auto. 

¿Están los demócratas y republicanos en EEUU jugando una variante de este juego? Por una regulación absurda el gobierno debe pedir permiso al Congreso para ampliar la cantidad de deuda que emite cada vez que se llega a un tope, incluso en casos que la emisión sea consistente con el presupuesto aprobado por el mismo Congreso. Tradicionalmente este límite para la cantidad de deuda se subía sin discusión, pero en esta ocasión los republicanos decidieron exigir un fuerte ajuste presupuestario a cambio de su voto (esencial en la Cámara Baja). Hasta aqui dentro de las reglas de juego democrático, y hemos visto jugadas más sucias en nuestro país. El problema está en la posición intransigente de un núcleo de ultra conservadores del llamado “tea party” (ver nota sobre las elecciones legislativas en EEUU el año pasado), que no quiere correrse una coma de su proyecto. Esto invita a los demócratas a adoptar posturas intransigentes también, alejándonos de la política, que por definición es el arte de negociar. Así llegamos a nuestro chicken game. 

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El lado oscuro del canon digital

30/06/2011

Aparentemente el kirchnerismo ha decidido suspender por el momento el tratamiento del polémico “canon digital”.

El denominado proyecto de copia privada o canon digital marchaba sin contratiempos y a punto estuvo de obtener dictamen anteayer en la Comisión de Legislación General. Sin embargo, después de la controversia que se generó en el debate en la comisión y la alerta del Ministerio de Economía sobre el impacto negativo que la iniciativa podría tener en la venta de electrodomésticos -uno de los pilares de la política kirchnerista-, llegó una orden de dar marcha atrás. La ausencia de tres senadores y de sus firmas en el dictamen fue la excusa perfecta para que el oficialismo pidiera la postergación del debate.

Ahora, veamos lo que no se dice (todavía) sobre este impuesto que se adiciona a los que ya se cobran sobre dispositivos de captura digital. Empecemos por identificar a los lobbies detrás de la redacción de este proyecto de ley. Ahí sobresale SADAIC, la Sociedad argentina de autores y compositores. El detalle es que esta no es una sociedad que representa los derechos de autores y compositores argentinos, sino que defiende los derechos de todos los autores y compositores, i.e. que en primera línea están las discográficas multinacionales, no León Gieco.

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Una sugerencia para la oposición

18/02/2011

En los últimos meses se ha escuchado decir que la oposición está confusa y sin ideas. La muerte de Néstor Kirchner les quitó su principal mensaje de campaña: Somos distintos. Además el gobierno de Cristina logró la “no sanción” del presupuesto garantizándose cuantiosos fondos excedentes para distribuir arbitrariamente. Sumando a esta caja la prohibición de contratar publicidad privada durante la campaña (según nueva ley electoral), pareciera que la ciudadanía estará condenada a escuchar un monólogo oficialista en lugar de una discusión de propuestas alternativas.

Durante el 2010 el Congreso tuvo una productividad muy baja, reflejando el dominio de la Cámara de Diputados por la oposición, y la seducción de apoyos para lograr la mayoría por parte del oficialismo en el Senado. En vista que los partidos opositores había presentado a la sociedad su victoria en las elecciones de 2009 como el principio de un cambio, el no haber podido concretarlo esmeriló su imagen pública. ¿Se encuentra realmente la oposición en un laberinto sin salida? Yo creo que no, y que la fragmentación observada tras la muerte de Kirchner se debe a la percepción que la contienda electoral está más abierta y que lograr ingresar al potencial ballotage es un pasaje casi seguro a la Presidencia.

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