Asimetrías Norte-Sur en la Ciudad

17/12/2010

Durante la revuelta del Parque Indoamericano, y en los días que siguieron se escucharon varios argumentos referidos a la desigualdad entre el norte y el sur en la Ciudad. Buscando en la BEA encontré algunas referencias. Empiezo con un post en Apuntes Urbanos, que en realidad es la transcripción de una entrada en el blog de Mariano Narodowski. El mismo muestra que de 14 escuelas inauguradas en los primeros dos años de gestión de Macri, 13 estaban en las zonas sur y centro de la Ciudad, donde están las necesidades (palabras del exministro). Luego viene un post del entretela de Artemio López que, quitando la paja, dice que la pobreza en el sur es muy superior que en el norte (30,4% contra 5,7%), similar para las necesidades básicas insatisfechas (18,1% vs. 5,6%), y la desocupación (13% vs. 3,9%). Finalmente una nota en Finanzas Públicas, que tiene el link a un par de estudios sobre la situación habitacional en la Ciudad, nos enseña que la edad promedio de los habitantes en las villas es de 24,4 años contra 38,7 en el resto de la Ciudad; y que el 72% de las villas se encuentra en la zona sur.

Estos últimos datos nos ayudan a explicar la diferencia en las tasas de desempleo. En efecto, es bien sabido que la tasa de desempleo entre jóvenes es muy superior a la del resto de la población activa. Hace unos días Luciano Cohan escribió un post para el caso argentino, y ayer The Economist sacó el siguiente gráfico para países de la OECD que ilustra el mismo punto.

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De soldados y generales

18/11/2010

Las victorias de River a Boca y de Argentina a Brasil en días corridos ameritan un poco de fútbol. En particular fue interesante la conferencia que dio el flamante DT millonario después del partido, donde repitió cuatro veces que él era solo “un soldado de Passarella”. La frase es la misma que utilizaron diversos funcionarios, como Guillermo Moreno, Carlos Fernández (ex ministro de Economía para algún desmemoriado) y Ricardo Echegaray, pero referida a Kirchner. El propio Néstor dijo en 2008 “soy un soldado de Cristina”.

Vale preguntarse entonces qué significa en contextos tan diferentes ser un soldado. Como es el rango militar más bajo, a priori no podría tener su correlato con el cargo de ministro, o de secretario de Estado, ni tampoco con el de Director Técnico en Jefe del equipo más grande del país, aunque esté en promoción. La correspondencia no estaría entonces en el lugar que cada uno ocupa en la pirámide de decisiones y hay que buscarla en otro lado.

El soldado no solo se distingue por su pertenencia al escalafón militar más bajo, sino que posee además una actitud especial, producto de su inexperiencia, impericia y falta de combate. Esta ineptitud propia del novato sumada a rígidas reglas explícitas e implícitas lo lleva a mantener de manera inquebrantable una entera sumisión a la autoridad. Esta sumisión es de hecho un deber y una obligación del “buen soldado”.

Pero ni el fútbol ni la administración de la cosa pública pueden asemejarse a la guerra. Una hipótesis sugiere que quienes se autodefinen soldados, pero ocupan cargos elevados y de gran responsabilidad, tengan conciencia de que su autoridad relativa es prestada. Puede haber gratitud, es cierto, pero también la sospecha de que esa autoridad no se ha conseguido en base a méritos propios y que tampoco depende de esos méritos mantenerla, sino del humor del General en Jefe. Al menos en el caso de J. J. López, que ganó un superclásico en el primer partido que dirigió en primera con River, esto parecería evidente.

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La Pignatización de la economía

04/11/2010

Viendo la serie “Algo Habrán Hecho” recordé la crítica que hicieron Hilda Sábato y Mirta Lobato cuando apareció por primera vez. Sin entrar en detalles, hay ciertos argumentos de peso, como la caricaturización de personajes en buenos y malos, que cobran una vigencia especial.

A modo de ejemplo, cuando se relata la guerra con Brasil, el guión dice “Lavalle gana en Bacacay, Mansilla en Ombú y las fuerzas lideradas por Alvear, Soler y Lavalleja obtienen el decisivo triunfo de Ituzaingó”. Así, Alvear, según Pigna un traidor, vendepatria, oligarca y más, queda desdibujado y a la misma altura que los otro cuatro generales, que en realidad eran sus subordinados.

La realidad histórica señala que Alvear fue el General en Jefe del ejército que derrotó al imperio brasileño, y aunque su actuación militar fue debatida, al menos existe eso, un debate. Pero como en “Algo Habrán Hecho” Alvear es la contracara de San Martín, sus méritos resultan molestos al relato basado en buenos muy buenos y malos muy malos. La exageración es compatible con la ficción, pero menos adecuada para un intento de divulgación científica.

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