Autopsia del gobierno de Macri

07/12/2016

En pocos días se cumplirá el primer aniversario del gobierno de Mauricio Macri. Quizás un poco prematuro para una “autopsia”, pero estoy convencido que a menos que ocurra un shock importante lo que veremos será lo siguiente: a) sintonía fina dentro de un modelo equivocado cuyas distorsiones no son percibidas debido a la anestesia de los ingresos extraordinarios por el blanqueo, b) el oficialismo saca entre 30 y 35% en las elecciones de medio término lo que no importa como sea “relatado” será una derrota, c) el peronismo vuelve al poder en Diciembre de 2019.

En este escenario base Macri logra ser el primer presidente no peronista (y no militar) en cumplir su mandato desde Marcelo T. de Alvear. No es un logro menor, pero la comparación debiera ser con el potencial que tenía el gobierno de Cambiemos en Diciembre de 2015 y el gap es muy grande. Los shocks que pueden revertir este pronóstico son, por la positiva, un cambio de orientación de la política económica, social e institucional que refuerce el poder del Ejecutivo (basta de buenos modales con los gobernadores “feudales”), acote las prestaciones sociales a la realidad presupuestaria (en vez de expandir y aumentar beneficios, racionalizarlos y reducirlos), y otorgue incentivos para apostar por el futuro del país (sendero creíble de ajuste fiscal, mantenimiento a rajatabla de las metas inflacionarias, mayor apertura con un tipo de cambio más competitivo).

Por la negativa, el shock obvio es que de persistir el estancamiento el gobierno pierda el control de la calle (o mejor dicho que se lo saque el peronismo del conurbano) y Macri siga los pasos de Alfonsín y De la Rúa renunciando anticipadamente en medio de un incendio.

Voy a repasar un año de impresiones para que el lector entienda cómo llegué a estas conclusiones.

En Diciembre de 2015 era optimista. Creía que el nuevo gobierno, aunque políticamente débil, tenía mucho margen para reducir distorsiones y tomar decisiones que no debían pasar por el Congreso pero que le darían a los inversores una clara señal para traer fondos al país. Respecto de la inflación veía que la misma podía ser domada con el trabajo conjunto de distintas áreas de gobierno: política monetaria relativamente contractiva, sendero creíble de ajuste fiscal (financiando el déficit con deuda), y recorte gradual pero sostenido de los subsidios a la energía y el transporte.

Para atraer la inversión el gobierno tenía que mantener un tipo de cambio depreciado lo que reducía los costos de importar capital y permitía competir. Para lograrlo hubiera habido que bajar los aranceles a la importación de manera de crear demanda genuina de divisas, e impedir el traslado del tipo de cambio a precios. Pero aunque el muerto de los futuros de dólar impedía tomar estas medidas en lo inmediato, no hubo nunca señales que indicaran que esto era lo que buscaba el gobierno. De hecho se hizo todo lo contrario. Se apreció el dólar para usarlo, una vez más, como ancla de la inflación.

Nota al margen: la decisión de bajar los aranceles de computadoras a cero es exactamente el tipo de medidas que yo esperaba se tomaran al asumir el gobierno, no a partir de 2017. Es una medida excelente porque reduce los costos de un insumo importante en la producción y genera demanda genuina de divisas para depreciar el peso. ¿Y los ensambladores de Tierra del Fuego?, se preguntarán algunos. Mi respuesta: que se mueran.

Al promediar el año percibí que el gobierno no tenía brújula. O como titulé una nota: no hay plan. En el primer semestre vimos unas atrocidades que le mostraban luces rojas (no amarillas) a los potenciales inversores. Distintos gobiernos de Cambiemos combatían a innovadores como Monsanto y Uber al mismo tiempo que trataban de seducir a inversores. Mi reencontrado pesimismo lo reflejé en una serie de notas criticando el no ajuste, ni siquiera gradual, que no hacía el gobierno (e.g. ver acá).

Las cosas empeoraron cuando vino el fallo de la Corte que dejó sin efectos las subas del gas. En este caso la señal de alarma fue que el gobierno decidiera no solamente empezar de cero (lo cual era lo correcto, ya que respetaba la independencia del poder Judicial), sino que tomara la decisión de hacer más gradual el recorte de los subsidios. En efecto, no sólo se retrasó la fecha de comienzo del único “ajuste” del gobierno, sino que se decidió, sin imposición alguna excepto sus propios fantasmas, hacer subir las tarifas por la escalera en lugar de usar el ascensor. Al poco escribí una nota sobre como esto impactaba, negativamente, sobre la lucha contra la inflación.

Estoy convencido que la única carta fuerte que puede presentar el gobierno de cara a las elecciones del año próximo es llegar con una inflación de alrededor del 1% mensual en los tres meses previos (cosa que quede como tendencia y no como el resultado de un mes excepcional). Tomando en consideración la política real, léase las limitaciones externas y autoimpuestas para gobernar, el año que viene se crecerá entre 2,5 y 3,5%. O sea poco como para basar la campaña en el crecimiento. Además Doña Rosa no se va a dar cuenta de esto, y sí va a percibir una cuasi-estabilidad de precios en el supermercado.

A pesar de la importancia de doblegar la inflación el gobierno, con Prat Gay a la cabeza (ayudado por columnistas de los principales medios, como Joaquín Morales Solá y Carlos Pagni, que operaron abiertamente por el ministro de Hacienda), atacó la independencia del BCRA y obligó a la institución comandada por Federico Sturzenegger a bajar las tasas de las Lebac poniendo la meta del 17% para el año próximo en peligro. Esto último se puede ver en los relevamientos de expectativas de inflación que han subido en el último mes, así como también en la medición de Inflación Verdadera que subió de 1,55% a 1,65% mensual durante Noviembre.

Es comprensible el fastidio de Prat Gay por no poder cumplir con sus propias metas de reducción del déficit fiscal debido a la modalidad para gobernar que tiene el resto de los integrantes del gabinete: gobernar es gastar. Y como no hay un ministro de Economía fuerte, ministro que quiere gastar lo hace sin importarle el impacto de sus medidas. Me imagino a Prat Gay queriendo matar a Carolina Stanley cuando se florea que con 30.000 millones de pesos aseguró un Diciembre en paz ¿Y dónde está la paz? En la Capital asediada por piquetes no.

Creo que el gobierno no va a cambiar el rumbo este año. En parte por los ingresos extraordinarios del blanqueo que le van a impedir ver lo insostenible de su política fiscal. También porque en ocho años de gobierno en la Ciudad, Macri mostró a) poca preocupación por el rojo de las cuentas fiscales municipales, y b) reticencia a hacer cambios de gabinete. Además hay que agregar que buena parte de los cuadros técnicos del gobierno son realmente progresistas y están convencidos que el Estado debe tener una presencia importante en la economía.

En definitiva, lo mejor que puede pasar es que, directa o indirectamente, el gobierno se acerque a un populismo eficiente y aunque pierda las elecciones le suba la vara para el gobierno peronista que lo suceda. Una vez más, un logro no menor. Pero que palidece al lado de lo que pudo ser.


100 prioridades idiotas y Trump

22/11/2016

El título promete más de lo que la nota entrega. No es la primera vez ni será la última. En realidad estoy esperando que Donald Trump designe a sus secretarios de Estado y Tesoro para evaluar hacia dónde irá la economía norteamericana en el corto y mediano plazo. El consenso a priori es que habrá un aumento del gasto público en infraestructura y medidas proteccionistas para compensar la apreciación del dólar que esto produce (ver acá un buen análisis de Olivier Blanchard).

En Argentina tenemos la misma situación que se espera en EEUU: déficit fiscal que aprecia el tipo de cambio y medidas proteccionistas. Al igual que dije con respecto al Brexit, las perspectivas económicas del país dependen un 90% de las medidas de política que tome el país. Los análisis simplistas que dicen que con Trump se cierran las puertas a los acuerdos de libre comercio no se qué imaginan. No hay forma que Trump tome en su país medidas como las que se tomaron luego del comienzo de la Gran Depresión. En términos “técnicos”, se va a modificar la pendiente (tendencia) pero no el nivel. Y Argentina está tan cerrada que podrá firmar la cantidad de acuerdos comerciales que quiera (no con EEUU por Trump, así como tampoco con la UE por el Brexit). No busquen excusas.

Lo de las 100 prioridades idiotas es por una nota de Mariano Obarrio en La Nación este domingo.

Cuando faltan 20 días para cumplir el primer año de su mandato, el presidente Mauricio Macri buscará dejar atrás la transición para lanzar la segunda etapa de su gobierno con una lista de “100 prioridades” para profundizar su gestión y acelerar los cambios. Por ahora, se definieron 36 políticas, pero el plan está en construcción y se completaría a principios del año próximo…

“Las 100 prioridades están en construcción y se terminarían a principios del año próximo”, explicó una fuente muy cercana al jefe del Gabinete, Marcos Peña .

“Tras un año de gestión se abren cientos de temas. Se harán balances y se determinará qué programas tienen impacto social para poner el foco de la gestión en la segunda etapa sobre una hoja de ruta de 100 políticas más prioritarias”, agregó. El trabajo duro de evaluación lo hace el vicejefe de Gabinete Mario Quintana. Hasta ahora definió 36 políticas y debería sumar 64 programas.

“Servirá, luego del primer año de gestión, para acelerar la ejecución de planes”, señaló un allegado a Quintana. Estilo Macri puro.

¿Por qué 100? Lo primero que se me vino a la mente fueron las “100 medidas para su vida cambie” de la plataforma electoral de Raúl Alfonsín en 1983. Que no supo/pudo/quiso cumplir ni con diez. Y entiendo mejor que Jorge Asís llame al gobierno de Macri TGR, tercer gobierno radical. Gobierno de comité. Mediocre.


Argentina no innova

30/08/2016

En los últimos meses me sorprendió (gratamente debo admitir) una seguidilla de notas sobre diferentes innovaciones tecnológicas desarrolladas en el país. Si bien es cierto que a veces algunos temas se ponen de moda y uno lee varias veces lo mismo, en este caso lo hacía con placer. Hasta que la semana pasada Andrés Oppenheimer me sacó de un mazazo la sonrisa con esta nota publicada en La Nación.

[V]eamos los resultados del Índice de Innovación Global de 128 países publicado por la Universidad de Cornell, la escuela de Negocios Insead y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de las Naciones Unidas.

La mayoría de los países de América latina, con las posibles excepciones de Chile (44) y Costa Rica (45), están muy atrás. México ocupa el puesto 61, y lo siguen Uruguay (62), Colombia (63), Brasil (69), Perú (71), República Dominicana (76), Argentina (81), Guatemala (97), Ecuador (100), Nicaragua (116) y Venezuela (120).

O sea, la Argentina está ¡novena! en América Latina. El marcado contraste entre esta medición de nuestra falta de innovación y el tono optimista de las notas arriba mencionadas me llevó a releerlas (acá copio una de ellas, la más reciente publicada en La Nación). Encontré señales inequívocas de desvaríos, como el siguiente:

Joan Cwaik, innovador tecnológico y gerente de Marketing y Comunicaciones para Latinoamérica de Maytronics, empresa que fabrica y comercializa la línea Dolphin (robots limpiadores de piscinas), señala que la robótica en la Argentina no se encuentra en manos de grandes industrias multinacionales, sino que los desarrollos en la materia son propiedad de emprendedores que aprovechan el código abierto y la democratización de los conocimientos.

“En la Argentina, creo que estaremos en condiciones de hacer manufacturas de robots domésticos competitivos frente a la región y al mundo en los próximos 5 a 10 años. Desde Maytronics, en los últimos años ya invertimos en investigación y desarrollo e hicimos pruebas de fabricación local”, dice Cwaik.

Debería haberme dado cuenta que si alguien dice que vamos a ser competitivos fabricando robots tenía que tirar la nota a la basura. En la misma el autor, Carlos Manzoni, se refiere a la empresa Satellogic que construye nanosatélites, y que es el principal ejemplo de repetición serial en los medios. Una búsqueda en internet de “Fresco” y “Batata”, los nombres que le pusieron a sus últimos dos satélites, arroja 73 resultados en La Nación y 21 en Clarín. Parece que ir al espacio sigue siendo un tema que vende.

El problema es que según una nota en la última edición del Economist, practicamente cualquiera puede fabricar un nanosatélite

An hour’s drive up Route 101 you will find a very different spacecraft factory. Planet, until recently known as Planet Labs, occupies a shabby-chic building in the South of Market area of San Francisco. A room the size of a largish Starbucks on the ground floor houses the desks and tools needed to build 30cm-long satellites each weighing about five kilos. If you know what to look for, you will recognise many of the components as coming from other sorts of device, most notably smartphones. Making one of these “Doves” (pictured), as Planet calls them, takes about a week. At the back of the room there are dozens packed up ready to be shipped off. This is the new face of space: small objects, large numbers.

Doves are part of an extended family of very small satellites known as cubesats. In the late 1990s researchers at Stanford University and California Polytechnic State University in San Luis Obispo realised that a certain amount of standardisation would make very small satellites much easier to launch. They came up with a standard called the “1U” cubesat: a box 10cm by 10cm by 11.5cm with electronic and physical interfaces that would allow it to fit alongside others of its ilk in a dispenser that could fly as a “secondary payload” (launchers often have more capacity than they need for their main cargo). The standard caught on. By early 2013 some 100 cubesats had flown, and the tools required to design and build one were so well developed that a class of schoolchildren with an inspired teacher could take on the task.

Que quede claro que no menosprecio el trabajo de Satellogic (y aparentemente el CEO Emiliano Kargieman nunca escondió el hecho que “tanto el software como el hardware son de plataforma abierta y estarán disponibles para aficionados”). Lo que critico en esta nota es la descripción en los medios de empresas que operan en segmentos no tradicionales como innovación tecnológica cuando no lo es. La Argentina necesita más emprendedores, y también desarrollar tecnología de punta. Por lo visto también necesitamos más (y mejores) periodistas especializados.


La dura derrota del gobierno

10/05/2016

Hace dos semanas escibí un post sobre las iniciativas que la oposición estaba presentando en el Congreso para prohibir despidos. También analicé otras iniciativas, del gobierno y del massismo, para fomentar el empleo. En estas dos semanas, el gobierno se ha mostrado muy por detrás de los acontecimientos al punto que algunos medios analizaron la media sanción de uno de los proyectos que prohibe despidos, el del Senado, como una derrota para Macri.

Para evitar otra derrota, se intentaron varias alternativas (no necesariamente excluyentes). Por un lado se buscó consensuar un proyecto en Diputados que introduzca beneficios fiscales para las PyMEs, y que al modificar el proyecto aprobado por el Senado dilate la discusión hasta que, en un futuro con mejores condiciones económicas, se vuelva irrelevante.

Con el objetivo de neutralizar el proyecto de ley que prohibe los despidos, enviar una señal al bloque de diputados massistas y comenzar a desarmar el discurso que repite que Mauricio Macri gobierna sólo para los más ricos, el Gobierno lanzará la semana que viene un paquete de medidas para impulsar la actividad y el empleo en las pequeñas y medianas empresas.

Así lo confirmaron a LA NACION dos fuentes oficiales y una del sector privado con acceso al borrador que circula en los despachos oficiales. De acuerdo con lo trascendido, se otorgarían diferentes beneficios fiscales, líneas de financiamiento a tasas preferenciales y se anunciaría además la facilitación de varios procesos burocráticos para estas empresas. En principio no está pensada ninguna medida que pretenda paliar los aumentos de costos derivados de las subas de tarifas de electricidad, agua y gas, o de la entrada de más productos importados en medio de una significativa caída de la demanda interna.

Hay que ver qué beneficios fiscales se otorgan, ya que una cosa son beneficios a la contratación, o formalización, de nuevos trabajadores como en el proyecto original del gobierno, y otra es otorgar beneficios que no estén asociados a la creación de nuevo empleo (llama la antención en la nota de Francisco Jueguen arriba citada, el énfasis en no tomar medidas para compensar aumentos de costos, veremos).

Otra de las iniciativas del gobierno, un tanto risible, es el llamado a los empresarios a no despedir trabajadores por 90 días. En tiempo récord, la oposición en el Congreso respondió con la insistencia en el llamado a una sesión para tratar el proyecto aprobado por el Senado.

“Una vez más, el país asiste a un acuerdo entre el Gobierno y las empresas para evitar despidos cuando en el Parlamento avanza un proyecto para darles estabilidad a los trabajadores con fuerza de ley”, criticó José Luis Gioja, del Frente para la Victoria (FPV). “El anuncio del Presidente peca en el mejor de los casos de voluntarista. Con voluntarismo no se resuelve ni la inflación ni el miedo de la gente a perder su trabajo”, dijo Facundo Moyano, del Frente Renovador.

Las críticas se multiplicaron en todos los sectores de la oposición. “Estamos esperanzados en que podremos salir de esta coyuntura compleja, pero mientras tanto los sectores más vulnerables deben tener la seguridad y el resguardo que sólo una ley puede ofrecer”, coincidió Diego Bossio, del Bloque Justicialista. “Estamos en un Estado de Derecho, en una sociedad del siglo XXI, ¿por qué no una ley en vez de un pedido por favor y un compromiso?”, se sumó Alicia Ciciliani, del Frente Amplio Progresista (FAP).

Llama la atención que el actual oficialismo criticara en el pasado el “voluntarismo” de varias medidas económicas del kirchnerismo, y ahora le sirve en bandeja ese adjetivo para sus propias políticas.

¿Qué pasa si el Congreso aprueba una ley antidespidos? Nada. Macri la veta. Pero el gobierno se sabe débil, y por ende siente que tener que vetar una ley a tan sólo 150 días de tomar el poder es revelar su debilidad. Y aquí es donde está la verdadera, y dura, derrota del gobierno. En no haber sabido explicarle a la gente que el proyecto de la oposición es oportunista y voluntarista (como dije arriba, hicieron lo contrario). Que quienes hoy se rasgan las vestiduras para prohibir despidos, Héctor Recalde a la cabeza, hace dos años decían que “hay que tener cuidado porque estas cuestiones pueden obstaculizar la contratación de trabajo”.

El gobierno no sabe comunicar. Es imperativo que, valga la redundancia, alguien se los comunique.

EXPOST: Hoy Joaquín Morales Solá escribió una nota con conceptos similares, y el esbozo de un “relato”: no existe término medio para el peronismo entre modernizarse o ser K. Espero funcionarios clave del gobierno la lean

En esa contradicción entre estrategia y realidad, Macri corre a los peronistas moderadores avisándoles que la línea del medio no existe. O se está con Cristina Kirchner o se está con un proyecto moderno y democrático. En otras palabras: o el peronismo se redefine de manera clara e inconfundible o deberá compartir la carga del pasado…

Macri está decidido a vetar la ley de la doble indemnización. Esa ley no existirá como tal. Cuatro de las cinco centrales obreras que hay se comprometieron a llamar a un paro general si Macri hiciera uso de su derecho de veto. ¿El primer paro general a un presidente no peronista cinco o seis meses después de haber asumido? ¿Sólo, además, para resolver una sensación, una impresión como tantas otras? Parece demasiado; expondría obscenamente la condición ingobernable del peronismo cuando éste está en la oposición. El peronismo moderado asegura que bien leído el texto del Senado no significa nada: ni resuelve el problema ni lo complica aún más. Pero también para Macri es ya una cuestión en la que se dirime la victoria o la derrota. Su gobierno dejó crecer innecesariamente el conflicto. Ahora tiene márgenes escasos, casi inexistentes, para resolverlo sin vencedores ni vencidos.


Ingeniería financiera para salir del default

12/04/2016

Mañana va a tener lugar la audiencia en la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York. Presentarán declaraciones los abogados del gobierno y de un grupo de holdouts. En este caso creo que aplica el apelativo “buitre” al menos para uno de estos grupos. ¿Por qué? Porque en mi opinión la explicación más plausible para la fecha de esta audiencia, 24 horas antes del vencimiento del plazo para que la Argentina pague a estos, y otros, holdouts, es por el pedido explícito de los fondos para poner al país entre la espada y la pared. Veamos los hechos.

A fin de marzo el gobierno logró la sanción de la ley que permite el pago a los holdouts. La ley permite el pago solamente si la mencionada Cámara de Apelaciones norteamericana levante las medidas cautelares que le impiden al país desde hace casi dos años pagarles a los bonistas que aceptaron los canjes en 2005 y 2010. La Cámara se esperaba que llamara a audiencia la semana pasada lo cual hubiera resultado en una salida sin sobresaltos del default, ya que el país estaría colocando los bonos necesarios para efectuar el pago estos días (ayer empezó el road show).

Desde el comienzo del debate legislativo se sabía que la ley iba a tener esta condicionalidad, así como se sabía el plazo del mediodía del 14 de abril para efectuar los pagos e impedir que los fondos NML, Aurelius, Blue Angel y Bracebridge puedan optar por (o amenacen con) bajarse del acuerdo firmado. Por eso es curiosa la fecha elegida para la audiencia. Y sería muy imprudente por parte del gobierno pensar que estos fondos no tengan intenciones de usar su capacidad de dinamitar el acuerdo para conseguir mejores condiciones. Algunas declaraciones públicas y notas periodísticas consideran que “no hay que alarmarse”.

Para mí es todo lo contrario. La superposición de fechas indica el efecto del lobby de al menos uno de estos fondos. Si bien es cierto que el país podría cerrar los acuerdos con la mitad de los holdouts cuando se levante el stay, NML, Aurelius, Blue Angel y Bracebridge tienen la otra mitad y probablemente especulen que Argentina seguiría estando en default si el acuerdo con ellos se cae. O al menos que colocar deuda al país le cueste algunos puntos básicos más de tasa. Y eso les da márgen para pedir un poquito más (mostrando su costado buitre). De hecho ayer el ministro Prat Gay le envió una carta a la Cámara de Apelaciones pidiendo una “rápida resolución”, y donde expresa cierto temor ante el accionar de estos fondos

“Estamos comprometidos a cumplir con nuestras obligaciones acordadas que hemos aceptado hasta la fecha, que ahora suman más de 8000 millones de dólares”, indicó Prat-Gay. “No hay más que nosotros, como país de más de 40 millones de personas, podemos hacer para cumplir a menos que tengamos certeza de esta Corte sobre el levantamiento de las medidas cautelares”, dice, y agrega que el grupo que lidera NML puede liquidar su acuerdo si no recibe el dinero el 14. “Nuestra colocación está preparada y lista para salir, globalmente, pero no puede ocurrir sin claridad rápida por parte de esta Corte”.

Por eso creo que el gobierno debería pensar una ingeniería para pagarle en segundos a estos fondos, aún y cuando el levantamiento de las cautelares impida la venta formal de la nueva deuda antes del mediodía del jueves. Hay varias posibilidades. Una es usar reservas, opción convenientemente negada hasta la fecha para no generar presiones sobre el dólar en los mercados (si se sabe que por unos días el BCRA estará literalmente sin reservas puede haber una corrida hoy). Otra es acordar una línea de crédito con la Reserva Federal o bancos de inversión norteamericanos para conseguir los fondos necesarios usando los títulos nuevos a emitir como colateral (una especie de repo). Una tercera sería usar un mercado “when issued” para comecializar los nuevos títulos antes que se emitan. Esta es una práctica muy común en las subastas de Treasury bills en los EEUU. Los nuevos bonos a emitir comienzan a ser vendidos con contratos que se resuelven el día que se emiten los bonos.

Las finanzas ofrecen múltiples posibilidades técnicas para ambas partes. Así como los buitres esperan beneficiarse logrando que el país no pueda físicamente pagar antes del mediodía del 14 de abril, Argentina tiene a su disposición herramientas para conseguir los fondos necesarios a segundos de conseguir el levantamiento de las cautelares. Solamente se requiere no dormirse y planificar hoy (o mejor, haberlo pensado antes). En breve veremos cómo se resuelve este escollo.


Basta de Frey y Osborne! (deseo para el 2016)

29/12/2015

Para terminar el año voy a criticar el uso y abuso en los medios de un paper de Frey y Osborne de 2013. El trabajo se llama “The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation”. El domingo de la semana pasada en la revista de La Nación Santiago Bilinkis lo cita en una nota sobre qué elegimos estudiar. Sebastián Campanario lo citó al menos tres veces en su columna en el mismo diario. La última en julio al comentar un debate que tuvo lugar en la UBA sobre avance de la tecnología y de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo. En dicha nota resume el “aporte” de Frey y Osborne:

Y en cualquier polémica de este campo surge la cita obligada al trabajo de los profesores de Oxford Carl Frey y Michael Osborne, quienes relevaron la tasa de sustitución de máquinas por humanos en cada una de las 702 ocupaciones que releva la secretaría de empleo de los Estados Unidos y llegaron a la conclusión de que el 47% de los puestos podrían ser desafiados por robots o inteligencia artificial en los próximos veinte años.

El bendito 47% lo repiten todas las notas locales e internacionales sobre el tema. Pero no se de nadie que se haya tomado el trabajo de leer críticamente al mismo para darse cuenta que dicho número es cualquier cosa menos científico.

Frey y Osborne se basan en la metodología de un trabajo de Autor, Levy y Murnane publicado en 2003 en el Quarterly Journal of Economics. Allí estiman el cambio en la composición de tareas laborales que se produjo entre 1960 y 1998 en la medida que las computadoras sustituyen y complementan a trabajadores en tareas cognitivas y manuales. Encuentran que las computadoras reducen el insumo laboral en tareas rutinarias y lo aumentan en tareas no rutinarias.

Frey y Osborne tratan de extrapolar, hacia el futuro, cuantas tareas, y por ende trabajos, son susceptibles de ser reemplazados por computadoras. Su objetivo es ver qué fracción del empleo en EEUU está en riesgo de volverse obsoleto en el futuro cercano. Pero en lugar de contar con datos objetivos como Autor et al, tienen que basar su análisis en estimaciones. Y acá viene el talón de Aquiles que copio (página 30 del paper)

To work around some of these drawbacks, we combine and build upon the two described approaches. First, together with a Group of ML researchers, we subjectively hand-labelled 70 occupations, assigning 1 if automatable, and 0 if not. For our subjective assessments, we draw upon a workshop held at the Oxford University Engineering Sciences Department, examining the automatability of a wide range of tasks. Our label assignments were based on eyeballing the O*NET tasks and job description of each occupation… The hand-labelling of the occupations was made by answering the question “Can the tasks of this job be sufficiently specified, conditional on the availability of big data, to be performed by state of the art computer-controlled equipment?”

Las negritas son obviamente mías. No es la primera vez que un trabajo poco serio tiene mucha repercusión mediática. En este caso es comprensible dada la relevancia del tema, tal y como lo aborda por ejemplo Bilinkis en la nota citada.

Aún cuando a muy largo plazo todas las profesiones están amenazadas, a corto plazo algunas están mucho más en riesgo que otras. Tal vez sea por eso que en el intercambio con la audiencia luego de mis conferencias frecuentemente personas en la audiencia consulta mi opinión sobre qué carrera deberían elegir o recomendarle a sus hijos que elijan.

A pesar de que los ingresantes actuales a la universidad son ya nativos digitales nacidos alrededor de 1997, cuando se observan los datos de elección de carrera sorprende ver la gran brecha entre las profesiones que más necesita el mundo hoy y las que mayoritariamente eligen los jóvenes. Una década y media dentro del siglo XXI, seguimos escogiendo carreras del siglo XX.

El desafío de incentivar a los jóvenes a estudiar carreras que serán relevantes en su vida laboral está presente en todo el mundo. Un ejemplo que conozco es el de Dinamarca, donde recientemente han modificado costos y beneficios de los estudiantes para disuadirlos de estudiar Humanidades. Y Frey y Osborne han agitado el avispero al asustar a la gente y a los gobiernos sobre la fragilidad incluso de carreras hoy consideradas sólidas. Pero a lo largo del año hubiera esperado que al menos un periodista, en lugar de repetir el mantra, leyera el paper y aclarara que el 47% es fruta.

Feliz año!


El papa Francisco y la hipocresía de Cristina

21/03/2013

El clima asfixiante que se vive en Argentina no invita a escribir sobre la actualidad económica, al menos no me invita a mí. Qué decir, por ejemplo, de la enésima corrección al control de cambios que, como bien dice Néstor Scibona, seguro no será la última. O de los controles de precios que Moreno imagina prolongar al infinito (o al menos hasta las elecciones de octubre) obligándonos a usar la Morenocard para las compras en los supermecados.

Con la oposición inexistente, este grupo de mediocres que nos gobiernan no tienen quien les ponga un límite en el dibujo delirante de su “relato”. Hay quienes piensan que la designación de Jorge Bergoglio como papa marcará un antes y un después pues a partir de ahora habrá quien interpele al gobierno y le ponga los puntos sobre las íes cuando haga afirmaciones sobre reducción de pobreza o ausencia de corrupción. En parte comparto esta visión, pero solo se manifestará en lo que podríamos llamar “espectro de baja frecuencia”, ya que el papa no va a estar hablando todos los días sobre la Argentina. Sigue siendo importante porque, por ejemplo, pone un freno más a la posible reelección de Cristina (en el nivel de poder que tiene la actual Constitución). 

Hablando de Cristina, es interesante analizar el giro de 180 grados que el gobierno dió cuando se percató que una mayoría de los argentinos (mucho más que el 54%) estaban contentos con el papa argentino. Increíble error en un gobierno nacionalista no darse cuenta que, con lo veleta que somos, de un día para el otro íbamos a ponernos la camiseta amarilla y blanca. Acá va la sucesión de tapas de Pravda 12 desde la elección de Francisco, en paréntesis primero la cantidad de palabras descriptivas o expresiones con connotación negativa y luego las positivas.

Jueves 14/3 (2-1):

14-3

Viernes 15/3 (3-1):

15-3

Sábado 16/3 (2-0): 

16-3

Domingo 17/3 (2-0): 

17-3

Lunes 18/3 (0-1):

18-3

Martes 19/3 (0-2):

19-3

Miércoles 20/3 (0-1): 

20-3

Notable giro copernicano. Y la mayor cantidad de expresiones positivas cuando Cristina comparte la foto. ¿Casualidad?

EXPOST: Hoy hasta Carlotto se sumó a la masa K y dijo que “Las abuelas no vamos a hablar más del tema”


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