De-crecimiento

18/02/2020

El gobierno sigue mostrando de a poco sus cartas en la renegociación de la deuda que espera conseguir. Y hasta ahora lo visto es lamentable. La anterior entrada en el blog criticaba el falso recorte de las jubilaciones. Con el reciente anuncio que las jubilaciones mínimas se incrementarán en marzo más que lo que hubiera implicado seguir la fórmula de actualización descartada, el gobierno en lugar de reducir el gasto lo aumenta, financiando el “recorte” a las jubilaciones por encima de la mínima con deuda forzosa (juicios que por jurisprudencia va a perder).

Hoy quisiera hablar sobre la máxima del gobierno que dice que antes de pagar el país tiene que crecer. Una idea razonable y que supongo aceptan hasta los acreedores más hostiles. El problema es que el gobierno no tiene un plan para impulsar el crecimiento sostenido. Hasta ahora lo que se ve son medidas para cerrar la economía que puede ser que logren una leve reactivación en el corto plazo pero limitan el crecimiento a más largo plazo pues conducen a una mala asignación de los recursos (i.e. el país termina produciendo menos bienes y servicios que su potencial).

Incluso en un area en que hay un cierto consenso entre el gobierno y la oposición, el desarrollo de Vaca Muerta, no hay señales que incentiven la inversión. Guillermo Nielsen estuvo trabajando en un proyecto de ley para el sector que ahora está en manos de Matías Kulfas (y que por presiones políticas ahora incluiría areas convencionales). Recientemente se anunció que este proyecto también va a esperar a la renegociación de la deuda para bajar al Congreso.

El gobierno debiera percatarse que hay un cambio en la percepción del valor de las reservas petroleras. Se estima que la producción alcanzó, o está por alcanzar, un pico, y de aquí en más va a entrar en declive. Por ende van a quedar reservas de petroleo que no serán explotadas. Hay un trabajo reciente de Cristina Atanasova y Eduardo Schwartz (cuyo resumen pueden leer aquí) que muestra que el valor de mercado de empresas petroleras en los EEUU crece con las reservas probadas que están desarrolladas, pero se reduce con las reservas no desarrolladas. De ello infieren que el mercado penaliza las inversiones en reservas no desarrolladas por el riesgo de cambio climático. Las reservas no desarrolladas son pues activos “varados”.

Assets become “stranded” if they become obsolete as a result of market, regulatory, or environmental changes. In the case of oil firms, both developed and undeveloped proved oil reserves are at risk of being stranded. Developed reserves can be extracted from existing wells, while undeveloped reserves are those which are located beneath undrilled sites or which are accessible from existing wells only with relatively large expenditure and time commitment.

Si no estabilizamos la macro y obtenemos una reestructuración amistosa de la deuda corremos el serio riesgo de matar la Vaca Muerta.

Volviendo al crecimiento en general, y dejando el sector petrolero momentáneamente de lado, en mi opinión hay una estrategia disponible que nos puede sacar de esta trampa de estancamiento en la que estamos hace casi una década. Consiste simplemente en unirnos al resto de los países del Mercosur y ratificar el reciente acuerdo de libre comercio con la UE, así como acompañar a Brasil en la búsqueda de otros tratados de libre comercio.

El acuerdo UE-Mercosur le da a los países sudamericanos 15 o más años para reducir sus barreras al comercio proveniente de Europa. Los industriales serios tienen tiempo más que suficiente para adecuarse al nuevo contexto (por supuesto al hacer las cuentas no todos elegirán modernizarse, habrá quienes opten por cerrar). Y la lluvia de inversiones finalmente se materializaría. Volviendo al sector petrolero, la cláusula de eventualmente bajar las retenciones a cero haría creíble y rentable muchos proyectos asociados a la mencionada Vaca Muerta. 

Por supuesto es que el problema es que nuestros industriales no desean competir en lo más mínimo. Me recuerdan a mi hijo de siete años que nos dice que no quiere ir al colegio. El problema es que el Estado-papá cede frente a los empresarios nacionales rentístas (a menudo a cambio de coimas, dicho sea de paso) y así no hay desarrollo posible.

Pero, quizás este sea el destino de la Argentina. En un mundo que cada día valora más el “decrecimiento”, entendido como un movimiento ecológico que prefiere crecer menos a cambio de un menor cambio climático, el país podría promoverse como el líder mundial del no crecimiento. Si atraemos suficientes turistas (para los cuales el espectáculo de los piquetes ya va perdiendo atractivo), podríamos sustituir las divisas que quedarían bajo tierra en Vaca Muerta o estranguladas por las retenciones en la Pampa. Peor es nada.