El 82% móvil

Es interesante seguir el debate sobre el 82% móvil en el Congreso. Notemos primero que no se propone aplicar este criterio en su versión histórica: cada jubilado cobra el 82% del salario promedio de sus últimos diez años de trabajo actualizado según el salario de los trabajadores en actividad (de ahí la movilidad). Solamente se busca que la jubilación mínima sea el 82% del salario mínimo.

Quien esté interesado en un resumen sobre el funcionamiento del sistema de seguridad social en la Argentina puede consultar el reciente trabajo de Cohan, Diaz Frers y Levy Yeyati para Cippec, comentado hoy en La Nación. En el mismo se puede apreciar que gracias a las políticas populistas de los Kirchner el 73% de los jubilados cobran la jubilación mínima, mientras que en 2001 esta fracción era del 16% . La razón para ello es que durante los gobiernos de Néstor y Cristina se aumentó proporcionalmente más la jubilación mínima, y en 2006 se otorgó una amplia moratoria para aumentar la cobertura del sistema.

Los autores del mencionado trabajo de Cippec formulan una propuesta de reforma integral cuyo pilar es la universalización de la cobertura, desvinculando la jubilación de los aportes realizados. Esto debilitaría aún más el carácter contributivo del sistema. Lucas Llach comparte el espíritu de esta propuesta sobre la base que el único sistema previsional que es consistente temporalmente es aquel donde la jubilación es homogénea (todos los jubilados reciben lo mismo). Yo no estoy de acuerdo, pues en un sistema de seguridad social que no es contributivo, las contribuciones (valga la redundancia) son percibidas por los aportante como un impuesto puro y por ende muy distorsivo. Por otro lado, en un sistema contributivo solamente el neto entre aportes y  jubilación es percibido como impuesto y las distorsiones son menores.

Si se quiere un sistema que, a) se aproxime al 82% móvil (número mágico de la argentinidad), b) incluya a los trabajadores informales, c) tenga incentivos para que los gobiernos futuros lo sostengan, hay una solución mejor:

a) Para llegar al 82% móvil se debieran requerir 40 años de aportes, no 30 como en la actualidad. Este número está en línea con lo que se observa en países europeos que tienen sistemas con una alta tasa de sustitución (cociente entre haberes y sueldos), por ejemplo 40 años en Francia y en Italia, 35 años en Alemania y en España.

b) Debiera flexibilizarse los años de aportes necesarios para acceder a una pensión. Por ejemplo con 20 años de aportes uno podría jubilarse con el 41% móvil (y con un haber proporcional con años de aportes entre 20 y 40). Otra forma de ampliar la cobertura sería con una prestación universal equivalente al 41% móvil de la jubilación mínima del sistema para todos los argentinos que tengan cinco años más que la edad de jubilación, i.e. para los hombres de más de 70 años, y las mujeres de más de 65 (el tema del aumento de la edad de jubilación, y que sea mayor para las mujeres que los hombres lo dejo para otro post).

c) Este es el punto más complejo para tratar en tan poco espacio. Un fondo anticíclico como el propuesto en el trabajo de Cippec ciertamente ayudaría. Reglas claras que le permitan al Estado recortar jubilaciones en períodos de crisis (y aportes, à la Cavallo en 2001 para estimular la demanda). Y una forma de recortar jubilaciones sin afectar a los jubilados es restableciendo un sistema símil AFJP pero solamente para el pago de las jubilaciones (el sistema seguiría siendo público y de reparto, pero se “tercerizaría” el pago de haberes). Por cada nuevo jubilado las nuevas AFJP recibirían bonos del Estado por el valor presente de sus haberes futuros, venderían parte de los mismos en el mercado y administrarían una cartera de activos razonablemente balanceada.

Pero volvamos al principio. Una de las características salientes del debate en el Congreso estos días es que el proyecto de ley no solo no reconoce el problema de sustentabilidad financiera del sistema de seguridad argentino (que parece oculto tras el espejismo del superávit corriente), sino que lo profundiza. En el fondo tanto los peronistas disidentes como los radicales secretamente esperan que Cristina vete la eventual ley para no tener que empezar un futuro gobierno con un problema fiscal adicional. Lo que realmente sería interesante es ver la reacción de la oposición si esta hipotética ley no fuese vetada. No olvidemos que el salario mínimo se puede congelar hoy y aumentar por decreto cuando los Kirchner lo crean conveniente, por ejemplo el 9 de diciembre de 2011.

Martín

Muy buena idea. Aunque dejaría afuera  a las AFJP y sus estrafalarias comisiones, subiría el mínimo garantizado de 41% a 60%, bajaría un poco la edad jubilatoria y los años de aportes necesarios. Creo que la sustentabilidad del sistema depende de dos factores:  1) Reducción del trabajo no registrado. Ningún sistema donde aporte el 25% y se jubila el 80% puede ser sustentable. 2) Que haya una macro estable. No hay ahorro que aguante 25% de inflación anual. S.

Una respuesta a El 82% móvil

  1. mgeiras dice:

    Cuando digo símil AFJP me refiero a instituciones financieras privadas, no al viejo curro de “te cobro un 30% de comisión cuando aportás y si me expropian me voy sin patalear mucho total mi ganancia ya la realicé”. Ya en octubre de 2006 escribí una nota donde, entre otras reformas al sistema, hablabla sobre estos incentivos perversos en Indicadores de Coyuntura de FIEL.

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