Magia e ilusiones

21/02/2019

No, no es un post sobre política argentina. Es una crítica a recientes discusiones sobre los costos de la deuda, y el Green New Deal en EEUU. Lo puedo resumir en este tweet que escribí hace un mes

Olivier Blanchard en su discurso como presidente de la AEA nos incita a repensar los costos de la deuda pública, y muestra que es normal que la tasa libre de riesgo esté debajo de la tasa de crecimiento del PBI. Esto sugiere (aunque no lo diga explícitamente) que habría que endeudarse para hacer inversiones de alto retorno como infraestructura.

Rápidamente, Paul Krugman en una serie de notas en el New York Times (acá, acá y acá, por ejemplo) adhiere a esta idea y pone como ejemplo el Green New Deal (GND), que es una propuesta agresiva para transformar la matriz de producción energética a fuentes renovables en un período de tiempo relativamente corto. De la última de sus notas, de ayer:

So, first off, investment – typically spending on infrastructure or research, but there may be some room at the margin for including spending on things like childhood development in the same category. The defining characteristic here is that it’s spending that will enhance society’s future productivity. How should we pay for that kind of outlay?

The answer is, we shouldn’t. Think of all the people who say that the government should be run like a business. Actually it shouldn’t, but the two kinds of institution do have this in common: if you can raise funds cheaply and apply them to high-return projects, you should go ahead and borrow. And Federal borrowing costs are very low – less than 1 percent, adjusted for inflation – while we are desperately in need of public investment, i.e., it has a high social return. So we should just do it, without looking for pay-fors.

Si, leyó bien. Krugman se pregunta quién debería pagar por estas inversiones, y se responde, básicamente, que se pagan solas. Parece un político argentino (K, peronista, cambiemita, da lo mismo).

Pero inmediatamente saltan estas comparaciones odiosas (que llamé trilemas en el tweet). Porque si uno puede gastar más porque la tasa de interés libre de riesgo es baja, entonces es tan lícito hacerlo reduciendo impuestos como aumentando la inversión en infraestructura. Y quienes critican una cosa apoyan la otra y viceversa.

Además Krugman se dispara solo en esta cruzada para financiar el GND con deuda, mientras que 3401 economistas en EEUU suscribieron a un llamado a implementar un impuesto al carbono para reducir emisiones. Si yo fuese un furioso fanático por el medio ambiente (como parece ser Krugman, parece), propondría que los recursos recaudados con este impuesto se dediquen primero a realizar las inversiones del GND (bueno, no todas, las que tengan mejor costo/beneficio), y recién luego se devuelvan estos recursos a los ciudadanos como sugiere la propuesta en su punto V.

Volviendo a la deuda, la realidad es que si rf<g, entonces el gobierno puede gastar (g-rf)*D (donde D es el nivel de deuda), sin necesidad de aumentar impuestos y manteniendo el ratio de deuda PBI constante. Pero de aquí no sale una teoría sobre cuál es el nivel de deuda/PBI óptimo. Es más, creo que Blanchard se equivoca diciendo que como hay evidencias que la productividad marginal del capital es más baja esto indica que el costo de la deuda es más bajo. No porque esté mal contablemente hablando, pero su tesis se basa en que rf<g es algo persistente, pero si la productividad marginal del capital baja, inevitablemente llegaremos a una situación en la cual la tasa de crecimiento del producto cae y rf>g, con lo cual el juego de Ponzi se termina. Y puede terminar abruptamente. En esto los argentinos tenemos experiencia.

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Meditación de Paul Krugman

24/11/2012

Paul Krugman acaba de escribir en su blog un post que debiera ser de lectura obligatoria para los estudiantes de Economía que se quejan de la pluralidad de modelos que usamos para enseñarles herramientas de análisis económico. De hecho me guardo el link de referencia cuando encuentre este tipo de cuestionamientos en el futuro.

El objetivo de Krugman es mostrar que un buen modelo puede ser usado en diferentes contextos y sus implicaciones no obedecen a criterios políticos. Y que un buen economista sabe cuando cambiar sus “modelos”: cuando lo indican los hechos, no por razones ideológicas. Acá uno de los párrafos del post:

Some readers asked, what do I mean by a “model”? The answer is, I’m pretty generous on that front – it could be solved equations, it could be a computer simulation, it could be a physical apparatus like the Phillips hydraulic Keynesian model, or it could just be a carefully written verbal discussion like Hume’s essay on the balance of trade. What makes it a model is that however it’s presented, it involves a careful discussion of micromotives and macrobehavior – that is, it describes what individuals are doing (not necessarily out of perfect rationality), and how that individual behavior adds up to some aggregate outcome. Crucially, it’s not just a set of slogans.

Interesante esto último, pensando en cuanto economista argentino cree que está siendo riguroso cuando solamente balbucea cual papagayo. Cierro con la última frase del post (que debiera ir acompañada de un guiño): 

So you should try to think in terms of models; it will make you a better person.

😉


Las comparaciones truchas de Krugman

21/11/2011

Paul Krugman probablemente tenga razón en criticar los ajustes fiscales que se llevan a cabo en Europa y EEUU. Digo probablemente no porque creo que hay margen, y beneficio, de intentar una expansión fiscal, sino por la forma caótica en que se llevan a cabo. Sin ir más lejos en EEUU se viene un ajuste fiscal fuerte por default dado que el supercomité legislativo ni siquiera puede ponerse de acuerdo en porqué no se ponen de acuerdo (ver esta nota en el blog de The Economist). 

Pero de ahí a utilizar cualquier cosa como evidencia para sostener sus argumentos hay un trecho. Recién publicó en su blog un post comparando la evolución entre junio y hoy de las tasas de interés en Francia, Austria y Alemania. Post que empieza apocalípticamente comparando a su vez los primeros dos países con España e Italia:

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Lies, damned lies, and statistics

01/04/2011

Nuestro querido Paul Krugman hace honor a esta frase popularizada por Mark Twain (otro genio norteamericano). Hace un tiempo escribí un post mostrando una inconsistencia en un argumento que dicho economista usaba para sostener que EEUU estaba camino a una depresión similar a la experimentada por Japón en los noventa. Para ello Krugman comparaba la evolución del nivel de precios luego de la crisis de 2008 con la observada en Japón luego de su crisis. Pero no se percató que el mismo día, en otro post, usaba otro gráfico con una serie larga para la inflación en EEUU que mostraba que el sendero de precios en ese país era idéntico al que tuvo lugar luego de la crisis de 2001, con lo cual era imposible decir con esa evidencia que EUU estaba sufriendo otra cosa que no sea una (importante) recesión.

Así como en ese momento Krugman omitía la comparación con lo sucedido en la crisis de 2001 (y de hecho dejó de usar este argumento en su blog porque la inflación repuntó en su país invalidando este razonamiento), esta semana critica argumentos de John Taylor utilizando el siguiente gráfico

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