La decadencia del imperio americano

09/06/2016

Este lunes volví a Dinamarca después de pasar tres semanas en Estados Unidos (vacaciones y trabajo). Si bien ya empecé a leer los diarios online, todavía tengo que sumergirme más en la realidad argentina para escribir sobre esta nueva etapa del gobierno, que cariñosamente podríamos llamar “delarruística”. Así que hoy voy a compartir algunas de las impresiones que me dejó el viaje. 

Hace unos meses, a propósito de la visita de Obama a la Argentina, escribí una nota crítica de su presidencia. La consagración de Donald Trump como candidato a presidente por los republicanos, y el intento del populista Bernie Sanders por influir en la plataforma de Hillary Clinton para mí son consecuencia del fracaso, sutil, de la presidencia de Obama. Para algunos analistas se trata simplemente de la manifestación norteamericana de populismos que hicieron eclosión con la crisis en Europa. Mal de muchos, consuelo de tontos. Y las estadísticas muestran que la economía norteamericana se recuperó más rápido que la europea, teniendo mejores perspectivas para el mediano plazo. Pero voy a dejar la política norteamericana para más adelante, cuando la campaña se recaliente (la imagino recontrasupercaliente este año). 

Antes de viajar recuerdo haber visto una serie de notas sobre el estado crítico de la infraestructura en Estados Unidos (si hay algún país con infraestructura en estado óptimo que arroje la primera piedra, Dinamarca ciertamente no califica). Nada del otro mundo, ya que en los últimos años economistas keynesianos, e.g. Paul Krugman o Larry Summers, vienen sugiriendo que el gobierno debería aprovechar las bajas tasas de interés para endeudarse y hacer obras de infraestructura. El problema es que venden sus argumentos desde el lado financiero, y eso lleva a que los detractores fácilmente critiquen las iniciativas como “desperdiciar dinero”. 

Lo dramático es que el lado económico de la propuesta tiene muchísimo sentido. Una nota del Economist del mes pasado resume la problemática actual para la red de carreteras en Estados Unidos

America’s government invests much too little in infrastructure. A study in 2013 by the American Society of Civil Engineers claimed that additional spending of $1.6 trillion, in 2010 dollars, is needed by 2020 to bring the quality of the country’s infrastructure up from “poor” to “good”. Roads are a particular problem: over the past decade, America’s roads have fallen from seventh to fourteenth in the World Economic Forum’s rankings of the quality of infrastructure. Part of the problem is that the federal tax on petrol (gasoline), which provides most of the funding for federal spending on roads, has been stuck at 18.4 cents per gallon since 1993. Over that period the price of construction materials and the wages of construction workers have both risen by more than 75%.

Happily, the federal government is responsible only for about a quarter of spending on highways. States are keener to raise local taxes on petrol: 12 did so in the year to January…

Further petrol-tax rises are scheduled for the next 12 months in Michigan, Nebraska and Washington. Politicians in other states, including Alabama, Hawaii and Louisiana, are considering raising their levies this year. In spite of this progress, however, local petrol taxes still have the same problem as the federal one: they tend to be fixed in nominal terms, such that inflation erodes their value over time. As a result, politicians must burn political capital just to stand still. And unrelated problems may yet jeopardise local investment: slowing growth in other local tax receipts is raising a “yellow flag” for state budgets, according to the Rockefeller Institute, a think-tank.

That means Congress must find a way to finance more federal investment, especially once the latest deal expires in 2020. Hillary Clinton, the front-runner for the presidency, promises a modest $275 billion increase in spending. More will be needed, or America’s roads and bridges will continue to crumble, diggers or not.

Otra serie de problemas que dificulta la inversión en infraestructura es que muchas veces implica mantener obras que tienen valor histórico, lo que requiere multiplicar los costos y tiempos necesarios, efectivamente creando barreras a las mejoras. Larry Summers lo resume en esta nota sobre reparaciones de puentes en Boston

How, we ask, could our society have regressed to the point where a bridge that could be built in less than a year one century ago takes five times as long to repair today? Here are some of the reasons that have contributed to the delay:

In order to adhere to strict historical requirements overseen by the Massachusetts Historical Commission, the Massachusetts Department of Transportation had to order special bricks, cast by a company in Maine, to meet special size and appearance specifications from the bridge’s inception in 1912…

Delay, then, is at one level the result of bureaucratic ineptitude and the promiscuous distribution of the power to hold things up. At another level, it is the failure of leadership to insist on reasonable accountability to meet reasonable deadlines. Perhaps, at a deeper level, it is the failure of citizenry to hold government accountable for reasonable performance — a failure that may in part reflect a lowering of expectations as trust in government declines. These themes, unfortunately, are not unique to the Anderson Bridge; they help illuminate why, despite our vast needs, the country has struggled to generate the necessary momentum to respond to pressing infrastructure demands.

La infraestructura deficiente genera costos. En un viaje a Boston en 2008 para ir desde Boston a Cambridge en subte había que bajar en una estación, cruzar un puente en bus (Longfellow, Summer lo menciona en su nota pues, increíblemente, todavía está en refacción), para luego retomar el subte del otro lado. Este domingo la poca inversión en carreteras influyó en un retraso de dos horas en el viaje Boston-Nueva York, que le hizo perder el vuelo a Buenos Aires a mi cuñada. Cuando era estudiante en MIT hace veinte años, este viaje tomaba entre cuatro horas y cuatro horas y media. Las compañías lo siguen publicando como de 4:20, pero a la ida tardamos cinco horas y de regreso 6:20. Si viviera en EEUU les haría un juicio por publicidad engañosa. 

Desde hace años que el subte de Nueva York tiene retrasos y cambios de servicio por la noche y en los fines de semana para realizar obras de mantenimiento. Pero este viaje me sorprendí por la cantidad de líneas que estaban afectadas. Esto me hizo recordar una nota de James Surowiecki en el New Yorker que toma el caso del subte en Washington como metáfora de los desaguisados en infraestructura. 

Even more egregious than the lack of new investment is our failure to maintain existing infrastructure. You have to spend more on maintenance as infrastructure ages, but we’ve been spending slightly less than we once did. The results are easy to see. In 2013, the Federal Transit Administration estimated that there’s an eighty-six-billion-dollar backlog in deferred maintenance on the nation’s rail and bus lines. The American Society of Civil Engineers, which gives America’s over-all infrastructure a grade of D-plus, has said that we would need to spend $3.6 trillion by 2020 to bring it up to snuff.

Again, there are political reasons that maintenance gets scanted. It’s handled mainly by state and local communities, which, because many of them can’t run fiscal deficits, operate under budgetary pressures. Term limits mean that a politician who cuts maintenance spending may not be around when things go wrong. There’s also what Erie calls the “edifice complex”: what politician doesn’t like opening something new and having a nice press op at the ribbon-cutting? But no one ever writes articles saying, “Region’s highways are still about as good as they were last year.”

Surowiecki acierta con el “edifice complex” de los políticos. También habría que decir que es un sesgo que afecta a otras personas. Por ejemplo, recuerdo que cuando trabajaba en la Universidad de San Andrés era relativamente fácil conseguir una donación para hacer un edificio, pero imposible para los gastos de mantenimiento que dicho edificio requería una vez terminado. 

Y respecto de los gastos de mantenimiento que aumentan con la edad de la infraestructura termino esta nota con una anécdota del comienzo del viaje. Pasamos cuatro días en Disney World en Orlando. A pesar de manejarnos a un ritmo lento (para no abrumar a nuestro hijo de tres años, y para ajustarnos al jet lag), tuvimos cancelaciones por problemas de mantenimiento en cinco atracciones en tres parques. ¡Cinco más que en una visita anterior en 2009! Y evidencia que los problemas con la infraestructura son más complejos que carreteras embotelladas y puentes históricos. 

cambridge2016


Evaluando a Obama

22/03/2016

Mañana llega al país en visita oficial Barack Obama. En Argentina se discute más sobre cuestiones de forma (la visita coincide con el cuadragésimo anivesario del último golpe de estado), que de fondo (si gracias a la visita el país puede reintegrarse más rápidamente al mundo).

Descarto que la visita del presidente de los EEUU va a ser beneficiosa para el país. En esta nota trataré de evaluar la presidencia de Obama.

El contexto en que Obama asume la presidencia en enero de 2009 era muy negativo. EEUU y la mayoría de los países desarrollados estaban sumergidos en la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Antes que Obama asumiera el cargo, el salvataje de los bancos bajo el programa TARP logró estabilizar más la economía que los paquetes de estímulos fiscales de 2008 y 2009 (esto porque uno de los mecanismos de amplificación de la crisis fue la incertidumbre en el sistema financiero y el TARP la redujo significativamente). Obama merece crédito por administrar la recuperación económica, pero no llega a una calificación de excelencia debido al aumento en regulaciones que aumentaron los costos de hacer negocios (excluyo a Dodd-Frank ya que es bien sabido que la regulación del sistema financiero en todo el mundo sigue un ciclo de desregulación gradual en tiempos normales seguido de fuertes regulaciones luego de crisis).

El logro más importante para Obama fue la reforma del sistema de salud, conocida como Obamacare. Esta medida de política fue muy resistida por el partido republicano, al punto que ningún representante o senador de dicho partido votó en favor de la reforma. El conflicto produjo la paralización del gobierno que se extiende hasta nuestros días. Obama, y el partido demócrata, culpan a los republicanos por su intransigencia. Y estos culpan al primero por provocarla por imponer, con poca discusión, el Obamacare. Ambos tienen razón. A continuación reproduzco unos párrafos de una nota en el Washington Post de junio del año pasado:

Obama’s decision to tackle the overhaul of the nation’s healthcare system at the start of his first term was born of this belief. Sure, lots and lots of other presidents had failed. But, in his mind, he wasn’t like lots and lots of other presidents.  He was Barack Obama and he would figure it out.

Everything else in Obama’s presidency flowed from that decision.  While Obama did do what so many presidents before him had failed to do, the cost of getting healthcare done was enormous — both in terms of the downballot losses it inflicted on his party and the distrust it drove — not created but drove — with Republicans.

Healthcare proved to Republicans that Obama wasn’t really a uniter. And it proved to Obama that Republicans would never, ever work with him on honest terms. The rest is, well, history.

¿Pero qué es Obamacare? Es una ley que básicamente obliga a los norteamericanos a contratar un plan de salud. Antes de la sanción de dicha ley el grado de cobertura de salud era bajo debido a los altos costos de un seguro. En mi opinión el principio detrás de Obamacare es correcto: como la gente no estima bien las consecuencias de enfermedades serias no contrata un nivel óptimo de cobertura. Es interesante que cuando la Corte Suprema de los EEUU ratificó su constitucionalidad en junio de 2012 por 5 votos contra 4, el voto decisivo del juez John Roberts se basó en que la obligatoriedad del programa equivalía al pago de impuestos por un servicio de salud. Es de esperar que en un futuro donde los partidos políticos trabajen en forma más cooperativa esta ley se perfeccione, por ejemplo con medidas que reduzcan los costos, que están dentro de los más altos para países de la OECD.

El resto de la presidencia de Obama se reduce al tratado nuclear con Irán, y su política de apertura con Cuba (porque por las razones mencionadas anteriormente la ley Dodd-Frank hubiera sido aprobada hasta con Ted Cruz como presidente). Encuestas de opinión muestran que los niveles de aceptación de su presidencia están en la media histórica. Con el tiempo seremos capaces de hacer un mejor balance y ver si Obama logra su lugar en la Historia o no. En lo personal, al día de la fecha tengo una opinión negativa. Y me baso en la siguiente evidencia (el gráfico es del sitio fivethirtyeight): las creíbles aspiraciones presidenciales de Donald Trump y Bernard Sanders por los partidos republicano y demócratas respectivamente evidencian un profundo desprecio de los votantes por la política tradicional. Y Obama es el principal responsable.

delegatetargetsEXPOST: Jorge Asís escribió el siguiente comentario en su blog luego de la visita de Obama a la Argentina

Por haber recibido el fantástico apoyo de Barack Obama. El pato más rengo en el año del Pato Rengo.
Obama gobernó Estados Unidos durante más de siete años. Desperdició su liderazgo en el mundo que lo respeta menos. Y está al borde de ser entregado el gobierno hacia el retraso colectivamente cultural de Donald Trump.
Para Obama -pobre- ya no hay relanzamientos que valgan.


Pronóstico 2016: factores externos

11/02/2016

Voy a realizar un pronóstico para la evolución de la macro argentina este año en etapas, comenzando hoy con la economía global y la semana que viene con los factores políticos domésticos que afectan el grado de incertidumbre para la toma de decisiones en el sector privado. Finalmente dentro de dos semanas sintetizaré el análisis del impacto que espero tengan estos factores sobre la economía local.

El mundo muestra señales confusas, con varias luces verdes, otras tantas amarillas y algunas rojas. Estamos a mitad de camino entre el viento de cola del superciclo de commodities y el frenazo de la Gran Recesión. Veamos las regiones de más a menos.

En EEUU la situación económica es buena, al punto que la Reserva Federal comenzó en diciembre a subir las tasas de interés. El desplome de las bolsas hizo que algunos cuestionaran si no fue prematura la medida de la Fed. Es cierto que el aumento de tasas de interés mecánicamente se traduce en menores valores presentes descontados y por ende en menores cotizaciones bursátiles de activos financieros. Por eso para que el cuestionamiento tenga sentido tiene que haber sido el caso que el aumento de tasas (esperado, más que el mínimo registrado en diciembre) afecte negativamente la demanda agregada y afecte el flujo de fondos esperado (o porque la política contractiva, al fortalecer el dólar reduce el valor en dólares del petróleo, afectando la situación contable de bancos con alta exposición en el sector). Es difícil determinar esto, máxime cuando la situación de las bolsas mundiales se ven afectadas por otros factores externos que ya mencionaré (China y petróleo). Pero mientras los indicadores de empleo sigan positivos sigo pensando que la decisión de suba de tasa es correcta. Esto no quita que el mayor riesgo sea que la política monetaria sea excesivamente contractiva frente a shocks externos negativos. [Aclaración: en mi opinión el circo de las primarias para las elecciones presidenciales de noviembre, y la posibilidad de tener como candidatos a Trump/Cruz y Sanders no me preocupa. Si los candidatos son estos, se presentaría Bloomberg y ganaría. Si uno de los dos partidos presenta un moderado, gana éste.]

En Europa la situación es mediocre. Desde que el Banco Central Europeo inició una política de QE, seguida recientemente por la decisión de tener tasas negativas (cobrarle a los bancos para que mantengan depósitos en el ECB), la política monetaria logró evitar que se profundice la crisis de confianza en el euro. Pero los gobiernos nacionales enfrentan serias restricciones política para llevar a cabo políticas fiscales que terminen de sacar a la región adelante. Las restricciones mayormente se deben al auge de partidos nacionalistas y populistas que en algunos casos incluyen en sus plataformas la disolución de la UE. Veamos el cimbronazo que Tsipras provocó desde Grecia el año pasado, o el referendum que este año debiera haber en el Reino Unido. En menor escala los desafíos vienen del surgimiento de nuevos partidos al poder, como de nuevo el caso de Grecia con Syriza, o España con Podemos (y en menor medida Ciudadanos). Por ende, el mayor riesgo en Europa es político: que ante el desafío de un shock la UE no logre acordar las políticas necesarias.

China está haciendo la transición a un modelo de crecimiento basado en el consumo interno. El problema es político pues las elites del PC chino son conscientes que esta estrategia termina inexorablemente con el emponderamiento del consumidor votante, lease en la transición a una democracia inclusiva. Pero las elites también saben que si no cambian de modelo el crecimiento se va a estancar y los ciudadanos pueden llegar a levantarse en una revolución. De manera que el gobierno trata de hacer una sintonía fina en la cual se maximice el tiempo necesario hasta que pierdan el poder (vía transición democrática). Nótese como esto implica que el gobierno chino ya no se beneficia del crecimiento a tasas chinas. Por ende no debe sorprendernos que el PBI chino no vuelva a crecer como lo hizo en el pasado. Igual para el resto del mundo lo que importa es la contribución del crecimiento chino a la demanda agregada. Por ejemplo, cuando China representaba el 5% del PBI mundial, un crecimiento al 10% implicaba un aumento del 0,5% al PBI mundial. Una China más grande, digamos del 10% del PBI mundial tiene el mismo efecto en la demanda agregada con un crecimiento del 5%. El mayor riesgo en China es que ante el desplome de las bolsas chinas, el gobierno tome medidas contradictorias que aumenten la incertidumbre.

En el caso de Brasil, está experimentando la peor recesión de su historia. Para colmo lo está haciendo con un gobierno muy débil con poca credibilidad para tomar las medidas de ajuste necesarias

This month Ms Rousseff dared to acknowledge that Brazilians retire too early (at 55 for men, on average). In effect she admitted that the government cannot stabilise its finances if it continues to devote 40% of (non-interest) spending to pensions. But she backtracked in the face of resistance from her party and the unions. Raising the retirement age would be unacceptable, declared the PT this week.

This will make it much harder for Nelson Barbosa, the newly appointed finance minister, to contain the budget deficit, which is close to 10% of GDP. His main idea is to reintroduce a financial-transactions tax, which is loathed by business but popular among Ms Rousseff’s left-wing allies. But this would raise just 10 billion reais ($2.5 billion) in extra revenue, a fraction of net government borrowing, expected to be 500 billion reais this year. Ms Rousseff wants to summon back a council of wise men and women, which she disbanded during her first term, to suggest reforms. That looks like a delaying tactic.

Si bien Brasil es un factor muy negativo para la Argentina en tanto que es el principal socio comercial del país, también hay que destacar las oportunidades de la crisis. El gobierno de Macri está tratando de atraer inversiones, las que para venir necesitan un acuerdo con los holdouts y un marco macro estable. Si se dan estas condiciones, sería posible atraer inversores desde el país vecino que estarían tentados por las mejores condiciones locales y las malas condiciones en su país. Es que para vender al Mercosur no importa tanto si se produce en Argentina o Brasil (no nos olvidemos que así fue como perdimos varias empresas entre 1999 y 2002). Sin embargo no creo que este efecto positivo compense la caída en el PBI de este año estimada en 3,5%, con lo cual Brasil representa la luz roja más importante para nuestro país. El mayor riesgo en Brasil es que Dilma Rousseff no logre las alianzas necesarias como para poder gobernar, y que aún si lo consigue no tenga suficiente respaldo para hacer el ajuste.

Mención aparte el crudo y las bolsas. El primero está sufriendo principalmente un problema de oferta: shale en EEUU, levantamiento de sanciones a Irán, y la necesidad de exportar más para tener igual entrada de divisas en el resto de la OPEP. En el mediano plazo el crudo más barato debiera tener un efecto positivo en la demanda agregada mundial ya que los países exportadores suelen tener una menor propensión marginal al consumo que los países importadores. Pero en el corto plazo se genera incertidumbre pues varias empresas del sector enfrentan la perspectiva de quebrar y eso puede generar efectos cascada si los bancos tienen una alta exposición a dichas firmas (recordemos que la Gran Recesión comenzó por la exposición de bancos a hipotecas subprime). La volatilidad observada en los mercados de valores responde a esta mayor incertidumbre sobre los potenciales efectos que el desplome del crudo tengan a través del sistema financiero internacional. Pero desde septiembre de 2008 al presente ya debiéramos de habernos acostumbrado a vivir en un mundo incierto.


El fantasma en la máquina norteamericana

17/05/2013

En los últimos años he leído varias notas sobre la industria de manufacturas en los Estados Unidos. Este país, como tantos otros incluyendo la Argentina, ha visto una disminución secular en la participación de la industria en el producto y el empleo. Esto obedece a un cambio relativo en las preferencias de consumo en los países industrializados en favor de servicios, y a la radicación de nuevas plantas manufactureras en países emergentes para reducir costos.

Quizás como consecuencia de la Gran Recesión originada en el sector financiero norteamericano (productor de servicios y no de bienes), varios economistas y políticos de ese país han puesto como tema de debate la “necesidad” de recuperar industrias manufactureras. Es posible que el lector haya escuchado, por ejemplo, que Apple estaría considerando regresar al país la producción de alguno de sus productos electrónicos.

Hasta ahora no he visto un análisis serio sobre la conveniencia o no de llevar a cabo políticas que den incentivos a estos procesos de nacionalización de la producción de manufacturas. Hasta que leí esta entrevista a Ricardo Hausmann publicada en el MIT Technology Review: 

What’s the best manufacturing strategy for the U.S. in that situation?

It’s certainly not playing defense and trying to save jobs. The U.S. has very, very high wages compared to other countries. Yet it also has a comparative advantage, which is deep knowledge, high R&D intensity, and the best science and technology base in the world.

The step that makes the most sense for the U.S. is to become the producer of the machinery that will power the next global manufacturing revolution. That is where the most complex and sophisticated products are, and that is the work that can pay higher wages.

What kind of revolution are you talking about?

My guess is that developments around information technology, 3-D printing, and networks will allow for a redesign of manufacturing. The world will be massively investing in it. The U.S. is well positioned to be the source of those machines. It can only be rivaled by Germany and Japan…

So what are the opportunities for the U.S. in product space?

The U.S. has the problem that it’s competing with countries that pay much lower wages. American monkeys are under stress from other countries’ monkeys in regards to less complex, easier-to-make products. So the U.S. should look to the taller trees. The tallest trees in product space are pharmaceuticals, chemicals, and machinery. It’s very hard to get into those. Very few countries are in that game.

That is why I say the really long-term play is for the U.S. to be the source of the machinery that will power the coming global manufacturing revolution. The U.S. can grow by using capabilities that few others have.

Básicamente Hausmann dice que, aprovechando la revolución que posiblemente implique la impresión en 3-D (la creación de cadenas de producción cortas de alta calidad), los Estados Unidos tiene la posibilidad de posicionarse como proveedor de las máquinas que harán las manufacturas del futuro. Lo que llama árboles altos en el espacio de productos. Ahora bien, ¿por qué hoy en día los Estados Unidos no son un gigante (considerando su tamaño) en la provisión de las máquinas que hacen las manufacturas del presente? Porque de la respuesta a esta pregunta saldrá la factibilidad o no de la estrategia delineada por Hausmann. 

En mi opinión el ánalisis de Hausmann no tiene en cuenta una restricción legal que hoy hace que los reyes de los árboles altos sean Alemania y Japón. Esta restricción está dada por las fuertes sanciones que se aplican en Estados Unidos a empresas que pagan coimas en el extranjero, y que no tienen una contraparte en la Unión Europea (Alemania) y en Japón. Esto le ha permitido a los últimos países obtener una ventaja competitiva en la obtención de contratos para proveer maquinaria a países emergentes (pensemos en las turbinas de Siemens, empresa alemana, que se usan en Yaciretá, o los reactores de Atucha con tecnología de la misma empresa), donde hay una participación importante del Estado en la industria. 

No conozco lo suficiente del tema como para saber si la provisión de las máquinas que harán las manufacturas del futuro tendrán el mismo sesgo que la maquinaria del presente, a ser empleada en industria pesada con alta participación estatal en países emergentes con instituciones débiles. O si por el contrario, los nuevos procesos productivos se concentrarán en mejorar la eficiencia de la industria liviana, que no tiene tanta participación estatal en el tercer mundo. Pero me parece que el análisis técnico de Hausmann es incompleto, y no apostaría a una reindustrialización de los Estados Unidos hasta no tener más información sobre las nuevas tecnologías que menciona en la entrevista. 

Lies, dammed lies, and statistics

06/11/2012

El título de este post hace alusión al uso de estadísticas para defender argumentos débiles. Un ejemplo de esto son las declaraciones hoy del diputado Roberto Feletti defendiendo el cepo al dólar diciendo que solo un 12% de la población compra dólares (o los compraba cuando se podía).

El diputado nacional y ex viceministro de Economía, Roberto Feletti , volvió a defender el cepo cambiario al asegurar que el Gobierno “no convalidará que cada agente económico importante al que le sobra un peso lo transforme en dólares, para gastarlo fuera del país”.

En ese sentido dijo que los que compran la divisa norteamericana sólo “representan un 12% de la población” y que el oficialismo “no convalidó un escenario en el cual, a mediano plazo, los sectores populares se iban a perjudicar”.

En la lógica de Feletti (y del gobierno) solo importa el porcentaje de votos a sacar en las próximas elecciones. Por eso se ningunea al 12% que ahorrábamos en dólares. Pero lo que no tiene en cuenta esta afirmación es la importancia relativa de ese 12%. En la medida que se trata de los consumidores con mayor poder adquisitivo, perjudicarlos tiene un impacto sobre la demanda agregada muy superior al 12%. Como analogía podríamos decir que Messi representa el 9,1% de la selección argentina (o del Barcelona), cuando es claro que su importancia es superior.

Otro ejemplo del uso de las estadísticas para defender argumentos está en el uso de las encuestas norteamericanas por parte de los demócratas y republicanos. Los últimos resaltan que a nivel nacional Obama y Romney están cabeza a cabeza empatados en un 48% en intención de voto. Los demócratas nos muestran medidas de probabilidad de ganar la presidencia que están más favorables a Obama (77-23). ¿Por qué la diferencia? Porque en EEUU el presidente se elige en forma indirecta y el candidato que gana un estado gana todos los electores del estado. No le sirve a Romney sacar más votos que Obama si este último los consigue de forma tal que tiene mayoría en el colegio electoral.

Esta noche veremos como se resuelve la incertidumbre en EEUU. En Argentina la incertidumbre ya se resolvió y estamos fritos (por un tiempo espero).

EXPOST: CFK, o al menos quien twitea en su nombre, no leyó este post. Vean lo que dice respecto al triunfo de Obama:


Deuda de bancos en EEUU y Europa

21/08/2012

En una edición reciente de The Economist hay una nota sobre las lecciones que la depresión japonesa tiene para la crisis global.

Falling asset prices meant that many banks and firms had debts that outweighed their assets. The Japanese experience showed that the next job was to deal with these broken balance-sheets. There are three main options: renegotiate debt, raise equity or go bankrupt.

In the efforts to reinvigorate balance-sheets, debt investors have reigned supreme. Debts have been honoured. Indeed, a recent report from Deutsche Bank shows that even investors in risky high-yield debt have had five great years. Bank bonds in America have returned 31%; in Europe, 25%.

As asset values fell, debt maintained its fixed value. This meant that equity, the balance-sheet shock-absorber, had to fall in value. So although debt caused the problem, equity took the pain. A Dow Jones index of bank equity is down by more than 60% since 2007, according to Deutsche Bank. Some banks’ share prices are down by more than 95%.

¿Por qué razón los acreedores no aceptaron renegociar la deuda a un nivel que hiciera más solvente al banco (y más probable cobrar la deuda)? Por dos motivos. En primer lugar la crisis bancaria fue un pánico generalizado que llevó a los gobiernos y bancos centrales a tomar una serie de medidas para apuntalar a los bancos. Los acreedores interpretaron estas intervenciones como un salvataje generalizado, eximiéndolos de hacer un esfuerzo propio. Notemos como con el caso de la crisis griega la ayuda de la Unión Europea implico una contraprestación de los acreedores privados. Probablemente la diferencia está en que esta segunda crisis de desarrolla en cámara lenta, y las decisiones no se toman tan apresuradamente que en 2008.

La segunda razón para no ver renegociacion de las deudas de los bancos está dada por la naturaleza opaca del negocio de intermediación financiera. Un banco en funcionamiento tiene información privilegiada sobre la calidad de sus clientes que no tiene el mismo valor para terceros (pues el banco no puede “vender” esta información de a trozos). Los acreedores saben esto, i.e. que básicamente para un banquero quebrar para luego abrir un nuevo banco tiene un alto costo. Dado este alto costo un banco está dispuesto a hacer grandes sacrificios para poder honrar sus obligaciones y evitar al quiebra. Por supuesto que estos “sacrificios” implican la reducción de la escala de funcionamiento, en particular achicar los créditos otorgados con efectos negativos sobre el nivel de actividad.

Recordando este gráfico de The Economist:

Se puede ver que los bancos norteamericanos hicieron el “ajuste” y que ya están en condiciones de trabajar normalmente. Por el contrario los bancos europeos están en el medio de este ajuste que comprime sus beneficios y afecta su capacidad prestable. A menos que se tomen medidas excepcionales para aliviar la carga de deuda de los bancos europeos (lo cual es difícil dado que gran parte de esa deuda está en manos de otros bancos), la incipiente recesión en el viejo continente no será un fenómeno pasajero.


Los cazadores de la explicación oculta

19/03/2012

Al igual que Indiana Jones, los analistas económicos del primer mundo están tratando de encontrar el “arca” perdida en los EEUU. En este caso se trata del factor que explique la conjunción de ciertos indicadores positivos y otros no tanto de la economía norteamericana. El editorial líder del último The Economist se titula “Can it be… the recovery?” y trata de la economía global. Con respecto a EEUU dice:

Conveniently enough for a president who is seeking re-election in November, the clearest signs of recovery are in America. The good news is both cyclical, as stronger employment fuels income and spending, and structural, as evidence mounts that the drags from the housing bust are waning. Exclude the temporary work involved in carrying out America’s 2010 census, and more jobs have been created in the three months since November than in any three-month period since 2006. Unemployment and underemployment are both falling. House prices continue to drift lower, but both construction and home sales have started to rise. Consumer credit is growing and the fiscal squeeze has loosened, thanks to an easing of state-level budgets and Congress’s extension of temporary tax cuts until the end of the year.

Además de ser buenas noticias para Barack Obama con vistas a las elecciones de noviembre, los datos de la recuperación norteamericana despiertan interrogantes para los economistas. Mientras que la tasa de desempleo bajó significativamente en los últimos meses (de 9% en septiembre a 8,3% el último mes) la tasa de crecimiento del PBI es baja, estando en este mismo período en alrededor del 2,5-3% anual. A esta tasa de crecimiento del PBI el desempleo apenas si debiera caer, pues evoluciona con la diferencia entre PBI real y potencial y se estima que la tasa de crecimiento del PBI potencial es de 2,5%. Y no se observa un cambio significativo en la participación laboral (por desencanto ante la dificultad de conseguir trabajo). 

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