Ocho años de kirchnerismo, te abrocho

Hoy se cumplen ocho años de la llegada al poder de Néstor Kirchner. No encuentro motivo para celebrar en esta fecha, más allá de ser el aniversario de la Revolución de Mayo. Creo que la gestión de NK y su esposa ha sido un desastre para el país. Solo que no percibimos esto porque les tocó en suerte gobernar en un período de un shock muy favorable en los términos de intercambio. Recientemente Eduardo Levy Yeyati en su blog escribió una nota sobre la ausencia de debate del modelo económico que empieza diciendo:

[E]stá el debate estrictamente económico asociado al enigma resultadista que surge de comparar la Argentina de la post crisis con Brasil (o con la región): ¿cómo se explica que hayamos hecho todo distinto y nos haya ido relativamente bien (o al menos igual que al resto)? ¿Lo hecho no estuvo tan errado? ¿Lo hecho no fue tan distinto? ¿Perdimos una oportunidad que nos costará caro en el futuro (pero, entonces, cuándo llega el futuro)? ¿Estamos más expuestos a un período de mala suerte (como, algunos sostienen, nos avisó la crisis de 2009)? 

Es cierto que la performance resultadista no difiere mucho entre Argentina y el resto de los países de América Latina. Y dado que aplicamos diferentes política la explicación está en que todos nos beneficiamos de este shock en los términos de intercambio. Para apreciarlo mejor vale la pena leer este artículo reciente de Andrés Velasco sobre las perspectivas realistas de la región. En el mismo distingue dos subregiones: América del Sur, rica en recursos naturales, y América Central no tan rica:

Indeed, today there are two Latin Americas: natural resource-rich South America and natural resource-poor Central America and Mexico. Not surprisingly, South America is growing much faster than its neighbors to the North – 4.4 versus 2.7% in 2010-11, according to a recent Inter-American Development Bank report. The report estimates that Argentina’s economy will expand by 6.1% in that period, while Costa Rica’s will grow by 3.8% and El Salvador’s by just 1.6%. Is there a single economist who believes that Argentina’s policies are almost four times better than El Salvador’s?

De manera que nuestra propia región nos da un contrafáctico razonable de la contribución directa del boom de commodities, y nos advierte que sería conveniente que ahorremos en este período de vacas gordas para estar mejor preparados cuando, inevitablemente, el boom desaparezca. Y el mismo Velasco nos indica que algunos países de la región están mejor preparados que otros, pero que en promedio hay un abuso de las políticas fiscales expansivas:

Whether the current episode will end in tears also depends on fiscal policy. Once upon a time in Latin America, fiscal policies were extremely pro-cyclical: whenever commodity prices fell, governments lost access to capital markets, so they had to eliminate their deficits just when conditions called for fiscal expansion.

This has slowly begun to change. With public debt much lower than in the past, several Latin American countries ran counter-cyclical deficits for the first time in 2009, thereby cushioning the domestic impact of the external blow from the global financial crisis.

The problem is that governments in the region have yet to realize that countercyclical fiscal policy implies rowing against the current in both parts of the cycle: spending more when times are bad (the easy part) and spending less when times are good (the true test of virtue). Today, fiscal policy remains too expansionary in virtually every Latin American country.

No hace falta aclarar que nuestro país no pudo realizar una política contracíclica en 2008-9 (y hoy no está preparado para enfrentar una caída en el precio de los commodities) porque había cebado la demanda sin parar luego de la salida de la convertibilidad en 2002. Y el parate abrupto de actividad de 2009 fue una de las razones de la derrota del kirchnerismo en las elecciones legislativas de ese año. El hecho que Néstor Kirchner, y aparentemente su sucesora en el poder, lean que el crecimiento económico es el resultado de sus políticas populistas y no de un contexto internacional extraordinariamente favorable, les indica que deben ser más populistas aun. Y la lectura, también erronea, que la derrota de 2009 se debió a no haber profundizado lo suficiente el modelo, explica que el viceministro de Economía Roberto Feletti anticipe que, de ser reelegida Cristina, “el populismo debería radicalizarse”. Estos errores de diagnóstico nos señalan el camino sombrío que nos esperaría en esta contingencia. Porque como bien advierte Roberto Cachanosky en esta nota en La Nación donde contrasta al populismo con una alternativa “institucionalista”, 

Son dos propuestas diferentes. Mientras unos proponen seguridad jurídica para atraer inversiones, crear puestos de trabajo y dignificar a la población con mejores ingresos y trabajo, el populismo kirchnerista que se pretende profundizar traba el crecimiento en base a inversiones y hace que la gente sea dependiente de las dádivas que pueda repartir el Estado…

Nos enfrentamos así, a dos modelos totalmente contrapuestos. Uno consiste en usar el precio de la soja para hacer populismo. El día que la soja, por cualquier causa, deje de generar esa renta, el populismo se derrumba. No es un proyecto de largo plazo. Es un proyecto que trata de aprovechar una coyuntura transitoria para generar una artificialidad de bienestar.

Sería deseable que a la propuesta electoral de octubre de radicalizar el populismo se enfrente una propuesta que ponga el caballo delante del carro y que diga claramente que, estableciendo un marco de seguridad jurídica, hay que crear las condiciones para que la producción y el crecimiento sean sustentables antes de distribuir una parte de la renta. 

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8 Responses to Ocho años de kirchnerismo, te abrocho

  1. ayjblog dice:

    la verdad, habiendo vivido la tablita de MdH y los 90s, me alegro del festejo. (y, en lo personal, los 90s fueron muy mucho lo mas productivo en mi vida)

    • mgeiras dice:

      ayj, si no hubiesen existido los 90s no habría la infraestructura e inversión hundida en servicios públicos para hacer la fiesta populista del kirchnerismo. Me parece bien que quieras festejar, porque hay que disfrutar el presente. Pero yo además me quedo con mi rol de “Casandra” con la esperanza que los ciudadanos de nuestra Troya se den cuenta que la fiesta se puede terminar en poco tiempo.

    • ayjblog dice:

      eso es cierto, pero, tambien es cierto que la pagamos cara, muy cara, por ejemplo, los proyectos de inversion electrica en el 94 manejaban un horizonte de USD40 el MwH en el año 2000, la realidad, USD20.
      la pagamos tambien con el rebalanceo telefonico
      la pagamos tambien con la infraestructura de gas pensada para el que quiera que lo pague, con el resultado de vaciamiento de reservas de gas

      si queres, puedo seguir ad nauseam, sin dejar de contar que en general, el repago de las inversiones hasta el 95 mas o menos se hacia en 5 años (todas las privatizaciones por ejemplo, podes leerlo de los balances)

      entonces, la verdad es que nos consumimos los stocks que pagamos por anticipado en muchos casos, que, siguiendo la linea conceptual, el mercado dara señales para que haya nuevas inversiones, la tesis? si hubieran seguido los 90s, igual nadie ponia un peso en nuevas inversiones hasta el 2006 mas o menos, las curvas de necesidad de energia electrica y crecimiento se cruzaban ahi en años de hidrologia media

      es una autoprofecia, nos consumimos los stocks que habiamos hecho antes inutilmente (y pagados)

      saludos

    • mgeiras dice:

      ayj, es cierto que hubo sobreinversión en generación de energía eléctrica (el excedente en parte se exportaba, creo que a Brasil, que justo tuvo el problema inverso al final de los 90s). Igual los operadores estaban aprendiendo las reglas de juego y no nos olvidemos que esta fue una buena privatización, muy estudiada por el resto del mundo. Lo del rebalanceo telefónico fue un curro, estoy de acuerdo. Con el gas pagamos el costo de no tener un precio de mercado (porque se lo veía como un subproducto de la exploración de petroleo, y por ende no hacía falta dar incentivos, y la exploración de petroleo cayó fuerte luego que se privatizó YPF, también un error no haberle impuesto objetivos de exploración o haber dividido la empresa en tres para tener más competencia). Mi observación es que creo que ahora estamos cometiendo peores errores, pero no nos damos cuentas porque estamos “detrás del velo del boom”. Saludos.

    • ayjblog dice:

      dos al pasar
      1. la energia electrica fue una copia de mercados desarrollados, basicamente el modelo ingles, pero, alla tenian la red desarrollada, aca no, con la consecuencia que nadie invertia nada, el modelo si queres pagalo sire en redes desarrolladas, las señales de mercado eran aumento de precios y falta de energia (dejo de lado EDESUR y que le tenian que haber sacado la concesion creo), igualito que lo que pasa ahora, falta y cortes industriales.
      2. El gas SI tenia precio de mercado, que aca no lo hubieran puesto, es otra cosa, sabes muy bien que la expo compite contra barcos desde al menos 1970, y, la mayor causa de vaciamiento de Loma la Lata fue la expo, que, por decision de ese gobierno se vendia a precio interno (Ramos igual)

      ejemplos hay muchos, pero vuelvo, conceptualmente las reglas de mercado de aquella epoca indicaban que las señales iban a hacer invertir, el problema es que nadie pone en claro las señales, y, decir que lso que operaban estaban aprendiendo, bueno, no habla muy bien del management de esa epoca, que, salvo algunos, son los mismos de ahora

  2. Martín, comparto gran parte de tu opinión , lástima que el último párrafo no se pueda llevar adelante.

    Abrazo,

    Rodrigo

    • mgeiras dice:

      Rodrigo, no seamos tan pesimistas. Quedan cinco meses para las elecciones (aunque es cierto que pocas semanas para el cierre de las listas para las internas de agosto). Abrazo.

  3. […] pero la persistencia observada se debe mayormente a la recuperación económica. Como escribí el miércoles, errores de diagnóstico tienen efectos nocivos al no permitirnos reaccionar cuando es necesario […]

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