Criticar desde el limbo

Fue la nota más vista y comentada de la semana en La Nación. Y un claro ejemplo de por qué para muchos críticos del Gobierno solo queda vivir en el limbo.  Se publicó el 26 de noviembre, a menos de un mes de la muerte de Kirchner. El artículo destila sarcasmo y critica la venia al FMI para asesorar en el índice de precios.

Pero si la oposición bregaba por mejorar la relación con el FMI, ¿no merece esta decisión un festejo? ¿Por qué no decir, “Cristina recapacita y acude al FMI para mejorar el IPC”?. La nota en cambio toma otro camino, reprochar al Gobierno por decir una cosa y hacer otra. ¿No era esa otra cosa que ahora hace lo que sus críticos querían? ¿O es que en realidad quieren que el Gobierno no solo haga sino también que diga lo que ellos quieren? Es decir, que sean ellos, a imagen y semejanza. ¿No será mucho?

Con un discurso anti FMI y ante la necesidad de tener algún tipo de gesto para cerrar con el Club de París, esta asistencia técnica podría verse como un mal menor. Lo cierto es que el acuerdo con los acreedores sin un programa con el Fondo significó una victoria para el Gobierno, que seguramente debió conceder algo en la negociación, la llegada de los técnicos para la asistencia. ¿No era la rigidez, no ceder ni un centímetro en cada disputa lo peor del kirchnerismo? ¿Ahora que concede, también criticamos?

Además, ¿es su discurso anti FMI tan equivocado?. Los documentos secretos de los Estados Unidos dejaron en claro que la potencia mundial solo juega para su propio equipo. Lo mismo el FMI, la burocracia multilateral no hace caridad: juega para sus jefes y por su propia supervivencia. Y se equivoca mucho.

También se da por supuesto que Néstor no lo hubiera aceptado. Pero no estemos tan seguros. Quizás le habría dicho que sí al FMI para cerrar con el Club de París y cuando llegue el informe técnico sobre el índice de precios lo hubiera guardado en el tercer cajón de su escritorio, bien al fondo. Así ganaría tiempo, lo mismo que hizo con los cambios en la cúpula del organismo y con el pedido a las universidades. Es claro que no hay ninguna intención de transparentar la inflación, con o sin FMI.

El limbo emerge cuando la oposición pierde objetividad, y en su afán de reprocharlo todo olvida hasta el respeto y los modales. Porque titular con una traición de la viuda, que aún viste de negro, a menos de un mes de la muerte de su esposo es de un mal gusto importante, y no está muy lejos de la falta de tacto que mostró ese penoso artículo de Fraga el día que murió Kirchner.

Santiago

El artículo de Carlos Reymundo Roberts está escrito en tono satírico, como casi todas las columnas que escribe los días viernes en la sección editorial de La Nación. Creo que lo ilustrativo no es la nota en si, sino que haya sido la más leída y comentada de la semana. Esto me parece que refleja que hay un núcleo importante de personas que realmente esperaban esta “traición”. El tiempo dirá si este cambio de formas, pero no de fondo, alcanza para sostener la cotización electoral del duelo. M.

6 respuestas a Criticar desde el limbo

  1. MAGAM dice:

    Muy bien dicho Santiago, lamentablemente no hay mucha crítica constructiva desde los opositores y mucho menos objetiva.

  2. Mauro dice:

    Magam, es cierto que la crítica de la oposición no es ni constructiva ni objetiva, aunque no es lo que yo espero de ella. Quieren el poder, y acepto que sea así. Lo más patético es que las críticas que más repercusión tienen son una nota de tono humorístico, una denuncia endeble basada en la inocencia de dos diputadas y una cachetada. Les falta capacidad de análisis, de identificación de cuáles son los aspectos criticables da gestión actual y de transmisión (cómo van a explicar lo que no entienden). Dan lástima, se destacan por ser hijos de, cancheritos medio bobos, traidores, ex pilotos que no dicen nada, pero no se les cae una idea. Viven en el limbo, porque no les da para más.

  3. schelala dice:

    En el limbo quedamos los que no somos oficialistas pero buscamos algunos criterios básicos para criticar. Criterios ausentes en el artículo en cuestión. Es consecuencia de la polarización extrema cuya responsabilidad recae también en el Gobierno.

  4. Gonzalo Costa dice:

    Me parece una exageracion esta “reaccion” o sobreactuacion respecto de la nota de Carlos R. Robertos en LN. Error garrafal expresar que este periodista es “opositor” desde la política. Roberts es quien escribe notas desde la “humorada” desnudando aspectos de las noticias centrales. Al estilo que lo hacia hasta su retiro el periodista Daniel Della Costa. Asi que, me parece que hay que poner las cosas en su justo lugar. Sabemos que no hay una oposición política “centralizada”, como que tampoco hay proyecto de políticas públicas ni al corto ni al largo plazo. Por ejemplo . . .¿que hay del presupuesto? ¿y de la cuenta de inversión? . . . Todos se olvidaron. O sera que nadie sabe NADA de nada! Posiblemente.

  5. schelala dice:

    Ahh.. debe ser que el humor es tan fino que no lo entendí. Va otra humorada:
    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=850087

  6. 80/20
    Pareto enunció el principio 80/20 basándose en el denominado conocimiento empírico. Observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco»; se establecían así dos grupos de proporciones 80-20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de ese mismo algo.
    Estas cifras son arbitrarias; no son exactas y pueden variar. Su aplicación reside en la descripción de un fenómeno y, como tal, es aproximada y adaptable a cada caso particular.
    El principio de Pareto se ha aplicado con éxito a los ámbitos de la política y la Economía. Se describió cómo una población en la que aproximadamente el 20% ostentaba el 80% del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80% de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20% restante de la riqueza y tenía poca influencia política. Así sucede, en líneas generales, con el reparto de los bienes naturales y la riqueza mundial.
    Una de las aplicaciones más conocidas es su uso para análisis de ventas o comercial. Las compañías que realizan un análisis de facturación respecto al número de clientes constatan que, aproximadamente, el 80% de la facturación depende del 20% de los clientes. Casi nunca se observa una relación 80-20 exacta, pero la desproporción entre ventas y número de clientes suele ser cierta. Con esta información se puede decidir qué clientes son estratégicos (hay que cuidar) y cuáles tienen menor importancia.
    El principio de Pareto también se utilizar para analizar el surtido o gama de productos que vende una empresa comercial. El 80% de la facturación proviene del 20% del catálogo de productos. En general, el principio de Pareto permite analizar una situación y facilitar la toma de decisiones estratégicas trabajando con datos reales.
    No obstante, el principio de Pareto permite utilizar herramientas de gestión, como el diagrama de Pareto, que se usa ampliamente en temas de control de calidad (el 80% de los defectos radican en el 20% de los procesos). Así, de forma relativamente sencilla, aparecen los distintos elementos que participan en un fallo y se pueden identificar los problemas realmente relevantes, que acarrean el mayor porcentaje de errores.
    De la misma manera, en el mundo de la Economía, la Política, etc., el principio de Pareto puede ser enunciado de diferentes formas, resumiendo en cierto modo aquel dicho de…”Para lo que me pagan, mucho trabajo y para lo que trabajo, mucho me pagan”, vamos, que el 80% sólo cobra un 20% de los rendimientos del negocio…….

    Marc de Zabaleta Herrero reinventado

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