Seis propuestas vacuas para frenar la inflación

Este debería haber sido el título del artículo que ayer publicó La Nación, donde recoge las opiniones de Federico Sturzenegger, Alfonso Prat Gay, Jorge Todesca, Carlos Melconián, Adrián Ramos y Claudio Lozano sobre como los diferentes partidos políticos que representan harían para bajar la inflación (salvo Melconián, que no pone todos los huevos en la misma canasta, el resto se identifican con el PRO, Coalición Cívica, PJ Federal, UCR, y Proyecto Sur respectivamente). Todos expresaron vaguedades que no pueden realmente considerarse propuestas.

La realidad es que un plan antiinflacionario es un bicho complejo que no se puede describir en pocas palabras, a lo sumo uno puede dar indicios de cuales serían las combinaciones de políticas que emplearía para llevar a cabo esta tarea. Un punto que se repite en estas discusiones es el de utilizar “políticas de ingresos” para conducir de forma centralizada las expectativas de inflación en un sendero decreciente. Expresiones recientes son las de Ana C. (que ya he criticado en un post anterior), y de Eduardo Levy Yeyati (que he criticado en su blog).

Salvo Federico Sturzenegger, el resto de los consultados cree que solamente será posible reducir la inflación gradualmente. Parece que los economistas argentinos somos como el elefante de circo, que crece atado a una estaca que no puede arrancar cuando es pequeño y deja de intentar librarse cuando es grande. Yo coincido con Federico en pensar que es posible reducir la inflación sustancialmente, y sin “ajuste”, en un año. Para ello es necesario una combinación de políticas monetaria y fiscal, sumado a reforma estructurales, y reinserción con el mundo que cambien las expectativas de cuajo del sector privado.

¿Qué combinación de políticas? Difícil decirlo en un blog, pero voy a esbozar unas ideas para que no me acusen de vacuo a mi también. Dada la coyuntura internacional favorable, yo usaría un ancla fiscal para controlar las expectativas de inflación, dejando que el tipo de cambio flote y solamente sosteniéndolo con compras genuinas usando parte de ese superávit fiscal y con controles para desalentar capitales golondrina. Ahora, ¿cómo hacemos el “ajuste” fiscal sin efectos negativos sobre la demanda agregada (y por ende sobre el ritmo de crecimiento económico)?

Para recuperar el superávit fiscal propongo reducciones de subsidios al consumo de energía (y en menor medida, al transporte). Los aumentos en las tarifas que seguirían este ajuste tendrían un efecto neutro sobre la demanda de consumo pues cambiarían la composición del consumo (los hogares tendrán que recortar consumo en otros bienes y servicios, al encarecerse los que eran subsidiados), no su nivel. La reducción en el gasto público tendría un efecto negativo sobre la demanda agregada, pero debiera de compensarse por un aumento en la inversión como resultado de las reformas estructurales. Más aun, yo creo que hay tanta inversión reprimida en el país (por la incertidumbre electoral), que el efecto total sería un aumento en la demanda agregada cuyos efectos sobre la inflación podrían controlarse con una apertura comercial sintonizada finamente. ¿Nos perjudicaríamos los consumidores? En el corto plazo mientras sinceramos la fiesta energética, pero sin efectos sobre el desempleo, que creo es la preocupación principal cuando nos asustamos con la palabra ajuste (el cuco de los economistas).

Volviendo al comienzo de la nota, al artículo de las “seis propuestas”, hay un tema importante que no se menciona. Más allá de que es difícil encontrar consensos entre partidos (y por eso las políticas de Estado en nuestro país brillan por su ausencia), también es difícil llegar a acuerdos dentro de los partidos, con lo cual las expresiones recogidas de estos economistas en realidad debieran ser tomadas con pinzas. Por ejemplo, ¿Adrián Ramos expresa la opinión en temas económicos de Julio Cobos? Yo creo que no, como bien explicaba hace unos días Julio Blanck en Clarín en una nota titulada:

Para los radicales otra vez importa más la interna que el poder.

Y si ni siquiera dentro de cada partido se coordina un plan antiinflacionario entonces lo que debemos hacer es fijarnos qué economistas son los que tienen mejores equipos de trabajo, y por eso están mejor posicionados para ser llamados a encabezar el Ministerio de Economía. El diagnóstico que ellos hagan de la alta inflación que padecemos será el mejor indicador que tengamos para predecir la combinación de políticas que implementarían para combatirla.

Martín

Entiendo a los economistas consultados. Si hay vaguedad en las respuestas es por lo complejo del problema, que incluye la necesidad de desarmar con cautela la bomba de tiempo de los subsidios. Quizás sean necesarias políticas graduales en algunas áreas y de shock en otras. Con prueba y error. Pero para esto lo primero es reconocer que existe un problema de inflación. Coincido en que los partidos políticos deberían tener equipos más estables de economistas y también escuchar más a la gente que tiene años trabajando en el Estado, que suele tener una experiencia valiosa y desaprovechada por los recién llegados tras una elección. S.

21 respuestas a Seis propuestas vacuas para frenar la inflación

  1. Frank Pentangeli dice:

    Buen post! No entiendo por qué algunos economistas se enredan tanto en palabras, en lugar de ir al grano.

    ¿No es riesgoso dejar flotar el tipo de cambio? ¿Qué pasa si se genera tanto entusiasmo, como consecuencia de la credibilidad del plan, que el TC vuelve a $3?

    Sacar los subsidios de energía, como proponés, creo que además tiene un efecto positivo sobre la eficiencia de la economía. El consumo “innecesario” de energía se puede a reducir de modo tal que las inversiones requeridas para los próximos años sean menores, ahorrándole un costo al Estado y a las empresas, que en cada pico de consumo le cortan la energía y/o el gas por unas cuantas horas.

  2. Nestor dice:

    Cuando se habla de Planes de Estabilización, siempre los asocio con Carlos Vegh (U Maryland ahora), ya que el resumen que hace en su libro (http://econweb.umd.edu/~vegh/book/book.htm) me parece excelente.
    Grosso modo distingue 2 formas de estabilizar: anclar el tipo de cambio ó la oferta monetaria.
    En el primer caso, el boom viene primero, y luego –tanto en modelos con inercia inflacionaria á la Rodriguez, como con expectativas racionales- la recesión, por apreciación del TC y suba de tipos de interés.
    En cambio, anclar la oferta monetaria ofrece –en gral- el camino inverso. Este caso esta mucho menos documentado.
    Creo que el primer camino conduce a algo interesante: en el corto plazo, la dinámica es expansiva, no se prevé enfriar la economía, rompiendo una dicotomía que leí en varios blogs, no en este
    Pienso en este camino, con un fenomenal fine tuning para evitar las recesiones típicas de estos programas, como solución a nuestra inflacion.

    PD: es muy recomendable el libro, que está en versión pdf por capítulo.

  3. Gonzalo Costa dice:

    Muy buen post. Lo que pasa con la nota de LN, es que muchos de los economistas consultados no tienen otra experiencia que la probeta y la realidad a veces los supera. Es alarmante la falta de propuestas claras y concretas sobre temas de politicas publicas.

  4. Cole Trickle dice:

    Buen post.

    Todos los economistas consultados le tienen miedo a la palabra ajuste , seguramente por temor a ser llamados neoliberales noventistas.

    Yendo al grano, vos propones dejar flotar el TC o sostenerlo pero con Superávit Fiscal?

    Crees que sólo modificando la composición del gasto eliminando los subsidios tendríamos el margen necesario para bancar al TC?

    Una vez mas, buen post!

    saludos

  5. Fernando dice:

    Interesante, Martín. Sobre todo porque hay una propuesta concreta de cómo lidiar con las expectativas, lo cual es (para mi) el meollo de la cuestión.

    Te hago una pregunta. Cuál es la justificación teórica sobre como se sostiene el TC con parte del superávit fiscal? Yo entiendo que cuando se acumula un superávit, el tesoro tiene dos opciones. O quedarse con esos pesos en una bóveda, lo cual no es más que un aumento en la demanda x saldos monetarios reales por lo cual genera “tensiones” a la baja del TC y el BCRA tiene que emitir y acumula reservas en esa cantidad (salvo q le de al crédito interno); o salir a comprar dólares, lo cual significa que la demanda x saldos monetarios reales no cambió (en el sentido descrito recién) y, en consecuencia, a igual demanda e igual oferta, igual TC. Es decir, al final del día, los agregados monetarios se mantuvieron iguales que si el tesoro no tenía un superávit, ¿por qué debiera cambiar el TC?

    Saludos,

    Fernando

  6. mgeiras dice:

    Frank, si hay entusiasmo y el TC tiende a apreciarse hay que ajustar los controles de capitales y dedicar una mayor proporción del superávit fiscal a “comprar dólares”.

    Nestor, Vegh compara dos anclas usualmente utilizadas, la monetaria y la del TC, yo propongo usar un ancla fiscal.

    Gonzalo, más que alarmante es terrorífico.

    Cole, yo sugiero que en la medida que uno desee un TC alto lo sostenga con compras genuinas del Tesoro (provenientes del superávit genuino). Y revierto la causalidad, solo con superávit genuino puedo sostener el TC (pretender tenerlo más alto lleva a inflación), si el ahorro fiscal con las medidas que propuse es insuficiente entonces hay que agudizar reformas estructurales para que la competitividad aumente por otros márgenes (como menor costo del crédito).

    Fernando, imaginate que el superávit, inicialmente en pesos, te sirve para acumular activos (o cancelar deuda). En la medida que tenés la opción de hacerlo en pesos o dólares (u otra moneda extranjera, pero simplifiquemos), si comprás activos en dólares estás aumentando la demanda de dólares y por ende la cotización en equilibrio de esta moneda (obviamente necesitás un flujo de ahorro para esto, si fuese un stock el impacto es en el corto plazo mientras el mercado absorbe la orden de compra).

    Saludos

  7. Matías dice:

    ¿Y hasta qué punto el superávit primario en pesos es tan bueno como en dólares? Al fin y al cabo, estás entregando pesos (que pueden destinarse a consumir o a ahorrar) por dólares que en una primera instancia “iban a buscar” menos pesos (por un TCN más apreciado). En cierto modo, ¿no estás sobre-fogueando la demanda de pesos? (yo exportador quería 2 pesos por cada dólar, vos me das 3).

    Claro que el impacto presumiblemente es menor al de la emisión limpia del BC, pero por otro lado tenés la ¿desventaja? de que si el gobierno quiere en un futuro hacer política fiscal expansiva (digamos contracíclica) va a tener que apreciar necesariamente a la vez el tipo de cambio, entregando esos dólares, ¿no? Me pregunto hasta qué punto eso es deseable en el corto plazo (y, sobre todo, en el punto bajo del ciclo).

    Yo no sé si dolarizaría el ahorro estatal, ¿no es un arma de deoble filo? Quizás estoy dando por sentado de manera infudada que el TCN se va a apreciar bastante si lo largamos, como insinúa Frank, pero no sé… Mejor espero tu respuesta a mis pavadas.

    • Matías dice:

      Corrección: política fiscal expansiva que involucra utilizar parte del colchón, claro.

    • mgeiras dice:

      Si hay un shock negativo externo el TC de equilibrio también ajusta. Por ejemplo, si el precio de la soja cae en forma permanente el TC de equilibrio se deprecia. Si tenés colchón fiscal en la parte baja del ciclo lo podés usar para compensar la caída en la demanda agregada.

      Si el shock te lo generás vos mismo reduciendo es otra historia. Ahí si que el TC debería apreciarse porque dejás de comprar los dólares (pues ya no tenés superávit fiscal).

      Además no es cuestión de dolarizar todo el superávit. Lo vas graduando para ajustar, en el margen, el TC de equilibrio. Si hacés más reformas estructurales podrás dolarizarlo menos, por ejemplo.

  8. MAGAM dice:

    Es el post y los comentarios mas racionales que leí sobre el tema. Puedo diferir en pequeñeces pero comparto los conceptos y la fenomenología que describís Martín. No se puede mantener un “tipo de cambio competitivo” solo con intervención del BC. La otra parte importante es el AHORRO interno.

  9. MAGAM dice:

    Martín, me decís por favor que es la foto que tenés como imagen de fondo, detrás del nombre del blog.

  10. MAGAM dice:

    Era la principal opción, con algunas otras especulaciones, pero me desconcertaba el monolito gigante que tiene en el centro. La otra duda que tenía era si es de paneles fijos (con ángulos distintos para mantener la eficiencia total) o móviles (pues hay un par piantados), no alcanzo a distinguir bien.
    En San Juan se está incursionando en estas tecnologías y se intenta desarrollar un polo tecnológico. Si tenes el dato, por favor pasa el nombre de la planta o donde está ubicada. Muchas gracias y disculpá que te saque de tema.

    • mgeiras dice:

      No lo se. La imagen la busqué en google cuando armamos el blog y hasta me olvidé los parámetros de búsqueda (miramos cosas de agricultura, industria, y energía). En el encabezado del blog aparece solo una fracción de la foto.

  11. jb dice:

    Martín: Me parece muy bueno el discutir las posibles “soluciones” a la inflación.
    En esa linea, no me quedó del todo claro como quitar los subsidios a la energía es antiinflacionario, y sin efectos redistributivos regresivos.
    En el caso de las firmas (competitivas), van a trasladar el aumento a precios, o reducir el output (either way inflacionario).
    Los hogares, los que van a reducir su demanda agregada marginal de forma mas fuerte van a ser los de mas bajos recursos.
    Ni hablar del componente “seasonal” del consumo de energia, que va a afectar a los hogares con mayores restricción de liquidez, que pueden suavizar menos el consumo.
    Igual, quizás estoy entendiendo mal los efectos
    saludos

  12. mgeiras dice:

    jb, yo digo reducir los subsidios, no eliminarlos. Se puede mantener una tarifa social, que igual estimo implicaría un aumento respecto de los valores actuales, pero no al ritmo que afectaría a los hogares de mayores ingresos.

    Para las firmas en principio es neutral pues en lugar de recibir fondos del Estado los pasan a recibir de los consumidores.

    Reducir los subsidios lleva a un aumento del superávit fiscal con lo cual es posible tener menor inflación (tiene que ir acompañado de cambios en la política monetaria). Para que este “ajuste” no implique una caída en el nivel de actividad/empleo tienen que haber reformas estructurales que incentiven la inversión. El resto es sintonía fina.

    Por supuesto la causalidad en la práctica es al revés. Uno empieza viendo qué reformas estructurales puede llevar a cabo y allí ve que margen tiene para hacer un mix de políticas como el que describí.

  13. Vir dice:

    Me alegra que alguien se haya jugado con propuestas concretas, pero tiendo a pensar que si fuera tan fácil contener la inflación, ya lo hubieran hecho antes.

    Por un lado, no me queda en claro como reducir los subsidios energéticos sin que todos se quejen de tarifazos, etc. También coincido con la preocupación de jb sobre el impacto en las decisiones de las empresas afectadas.

    Finalmente, y siguiendo el análisis del comportamiento de los inversores del país, no estoy tan segura de que en el contexto político actual estas medidas de ajuste se traduzcan en mayor o menor medida en un aumento en la inversión, que vos proponés que va a ser el gran impulsor para que no caiga la demanda agregada.

    Saludos

    • mgeiras dice:

      Vir, yo digo que los consumidores, i.e. casi todos en la sociedad, sufriríamos el mayor costo de la energía. No dudo que vaya a haber quejas por tarifazos. Pero la realidad es que el sistema actual de subsidios es inviable. Y levantarlo abre la posibilidad de sanear las cuentas fiscales y anclar así las expectativas de inflación. Dos pájaros de un tiro.

      Vos decís que si fuera tan fácil ya lo hubieran hecho, pero no te olvides que en 2003 la inflación fue de 3,7% y en 2004 de 6,4%. Era igual de fácil impedir que la inflación se volviera endémica, pero este gobierno eligió el camino de abusar de la emisión monetaria para impulsar al máximo la demanda agregada. Por ese mismo motivo no puede ahora frenarla, porque nadie le creería.

      En los anos noventa la Argentina era el primer o segundo destino para la inversión extranjera directa en América Latina. Ahora somos el quinto. Esa comparación me dice que si cambiamos las reglas de juego la inversión va a aumentar significativamente (esto no quiere decir implementar las misma políticas de los noventa, sino un marco de reglas estables más pro-mercado que el marco de no-reglas anti-mercado actual).

  14. Mauro dice:

    reducir los subsidios energéticos no genera un aumento de costos -posiblemente trasladado a precios- a las empresas CONSUMIDORAS? un shock negativo de oferta, justo lo que necesitábamos para bajar la inflación!
    podremos precisar un poco lo de “reformas estructurales que incentiven la inversión”?

    • mgeiras dice:

      Las empresas ya están pagando el precio pleno de la energía. Los subsidios son al consumo domiciliario. Sobre las reformas estructurales leé el último párrafo de mi respuesta a jb arriba (las reformas serán las que quiera y pueda hacer el próximo gobierno).

  15. [...] No se mostró preocupado por el nivel de inflación en Argentina, y dijo que “es un tema a resolver pero no traerá consecuencias dramáticas”, en línea con mi creencia que el país puede frenar la inflación en poco tiempo y sin costos sobre el nivel de actualidad (leer esto y esto). [...]

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